Imprimir 

La deforestación, el crecimiento de la frontera agrícola, el cambio de uso de suelos, la contaminación de los ríos y otras acciones humanas son la principal amenaza  que está afectando la rica flora y fauna que poseen los bosque y selvas de nuestro país, provocando desequilibrios ecológicos en el habitat  de las especies silvestres. 

 

Bolivia es uno de los ocho paises con mayor riqueza biológica del planeta, su gradientes altitudinal oscila entre los 130 y 6.542 msnm lo que permite la existencia de una amplia variedad de ecosistemas que alberga a una gran diversidad de plantas , animales y germoplasma; desde esa perspectiva es considerada como un país megadiverso.

Nuestro país presenta 4 biomas, 12 ecoregiones y 199 ecosistemas, entre los más importantes están los ecosistemas de los Yungasm Amazonía, el Bosque Chiquitano, el Gran Chaco y los Bosques interandinos que se caracterizan su alta diversidad biológica y endemismo. En Bolivia existen más de 1300 especies de aves, cuenta con más de 220 especies de reptíles y cerca de 200 anfibios. Además existen unas 20.00 especies de plantas superiores, además de los recursos genéticos que poseen.

 

Nota de respuesta del Jefe Seatle al Gran Jefe Blanco de Washington en 1854

El año 1854, el presidente de los Estados Unidos le hizo a una tribu indígena la propuesta de comprar gran parte de sus tierras, ofreciendo en contrapartida, la concesión de otra "reserva". La carta de respuesta del Jefe Seatle, distribuida por la ONU (programa para el medio ambiente) y más adelante publicada íntegramente, ha sido considerado, a través del tiempo, como uno de los más bellos y profundos pronunciamientos hechos sobre la defensa del medio ambiente. Nosotros te hacemos conocer partes de dicha carta y si deseas leerla totalmente puedes acceder a ella en:  "Lo que ocurra con la tierra, recaerá sobre los hijos de la tierra. Hay una unión en todo"

”¿Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra?, esta idea nos parece extraña. Si no somos dueños de la frescura del aire y del brillo del agua, ¿cómo es posible comprarlos?...

Los muertos del hombre blanco olvidan su tierra de origen cuando van a caminar entre las estrellas. Nuestros muertos jamás se olvidan de esta bella tierra, pues ella es la madre del hombre piel roja. Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el ciervo, el caballo, el gran águila, son nuestros hermanos. Los picos rocosos, los surcos húmedos de las campiñas, el calor del cuerpo del potro y el hombre, todos pertenecen a la misma familia…

Yo no entiendo, nuestras costumbres son diferentes de las vuestras. Tal vez sea por que el hombre piel roja es un salvaje y no comprenda.

No hay un lugar quieto en las ciudades del hombre blanco. Ningún lugar donde se pueda oír el florecer de las hojas en la primavera, o el batir las alas de un insecto. Más tal vez sea por que soy un hombre salvaje y no comprendo. El ruido parece solamente insultar los oídos.

¿Que resta de la vida si un hombre no puede oír el llorar solitario de un ave o el croar nocturno de las ranas alrededor de un lago? Yo soy un hombre piel roja y no comprendo. El indio prefiere el suave murmullo del viento encrespando la superficie del lago, y el propio viento, limpio por una lluvia diurna o perfumado por los pinos…

Soy un hombre salvaje y no comprendo ninguna otra forma de actuar. Vi un millar de búfalos pudriéndose en la planicie, abandonados por el hombre blanco que los abatió desde un tren al pasar. Yo soy un hombre salvaje y no comprendo como es que el caballo humeante de fierro puede ser más importante que el búfalo, que nosotros sacrificamos solamente para sobrevivir.

¿Qué es el hombre sin los animales? Si todos los animales se fuesen, el hombre moriría de una gran soledad de espíritu, pues lo que ocurra con los animales, en breve ocurrirá a los hombres. Hay una unión en todo…

Este destino es un misterio para nosotros, pues no comprendemos el que los búfalos sean exterminados, los caballos bravíos sean todos domados, los rincones secretos del bosque denso sean impregnados del olor de muchos hombres y la visión de las montañas obstruida por hilos de hablar”.

Expertos aseguran que la tasa de extinción de especies no tiene precedente histórico

Las especies del mundo declinan a una tasa “sin precedente desde la extinción de los dinosaurios”, revela un censo del reino animal. El índice de la vida en el planeta, difundido recientemente, muestra el impacto devastador de la humanidad sobre la biodiversidad, de la cual se ha perdido casi un tercio en los 35 años anteriores a 2005.

El informe, producido por el Fondo de la Vida Silvestre (WWF, por sus siglas en inglés), la Sociedad Zoológica de Londres (SZL) y la Red de Huellas Globales, señala que las especies terrestres han declinado en 25 por ciento; la vida marina, en 28 por ciento, y las especies de agua dulce, en 29 por ciento. Jonathan Loh, compilador del informe, señaló que una caída tan pronunciada “no tiene precedente en términos de historia humana. Habría que remontarse a la extinción de los dinosaurios para ver una declinación así de rápida. En términos de la vida humana es posible que los cambios parezcan lentos, pero en términos de la historia del planeta son muy rápidos”.

Y “rápido” es decir poco. Para los científicos la actual tasa de extinción es 10 mil veces más acelerada que lo que se consideraba normal en el registro histórico. Varias naciones se congregaron en Bonn para la Convención sobre Diversidad Biológica y aseguraron que estas cifras alarmantes arrojan una sombra sobre los llamados gubernamentales a realizar una reducción “significativa” en la pérdida de biodiversidad antes de 2010. De hecho, los autores del informe comentan que la pasividad global ha vuelto totalmente inalcanzable dicha meta.

“Es condenable que los gobiernos que forman parte de la convención no sean capaces de lograr la meta que ellos mismos se fijaron –expresó Loh–. Las palabras no se traducen en hechos. Estamos fallando, y las consecuencias serán devastadoras.”
El equipo, que ha dado seguimiento a unas 4 mil especies entre 1970 y 2005, no sólo ha revelado la destrucción de la vida en la Tierra, sino también ha levantado el índice acusador sobre los perpetradores de esta devastación.

Ben Collen, investigador de extinciones de la SZL, indicó: “Entre 1960 y 2000, la población humana se ha duplicado. En el mismo periodo, las poblaciones animales se han reducido 30 por ciento. No hay ninguna duda de que esa declinación ha sido causada por humanos”.

El estudio recoge cinco causas de declinación de las especies, todas las cuales pueden atribuirse a la conducta humana: calentamiento global, contaminación, destrucción del hábitat natural, propagación de especies invasoras, y sobrexplotación de especies. En momentos en que Estados Unidos por fin ha sumado al oso polar a la lista de especies en peligro, se tiene conocimiento de que la escala de destrucción de especies llega mucho más allá de los animales emblemáticos. Pero, al igual que en el caso del oso polar, se necesita un cambio radical en la conducta humana para detener el pillaje de la biodiversidad de la Tierra.

Caso relevante

El delfín del río Yangtsé es un caso relevante. Los científicos creen que está extinto, luego de varias búsquedas inútiles de este mamífero de agua dulce. Muchas razones explican su rápido tránsito hacia la extinción: choques con embarcaciones, pérdida de hábitat y contaminación. Todos estos factores apuntan al perpetrador: la humanidad.

Además de reducir las emisiones globales, el informe recomienda dos formas de combatir la declinación de especies: evitar que el excesivo desarrollo urbano o la agricultura destruyan habitats naturales, e impedir la caza o pesca excesiva de especies individuales.

Estas drásticas reducciones en la biodiversidad ya tienen impacto en la vida humana. “Significan que millones de personas se enfrentan a un futuro en el que las reservas de alimentos serán más vulnerables a plagas y enfermedades, y en el que el abastecimiento de agua será irregular o escaso”, advirtió James Leape, director general del WWF.

“Nadie puede escapar al impacto de la pérdida de biodiversidad porque se traduce claramente en menos medicinas, más vulnerabilidad a desastres naturales y mayores efectos del calentamiento global. El mundo industrializado necesita apoyar el esfuerzo global para lograr estas metas, no sólo en sus territorios, donde ya se ha perdido mucha biodiversidad, sino también en el mundo en su conjunto”, concluyó.

La caza de algunas especies en peligro de extinción está prohibida. Pero todo, esto llegó demasiado tarde para animales como el lobo de las praderas, el tigre de Bali, la foca antillana, la vaca marina de Steller, el cóndor andino, el bufeo o delfín del Amazonas, el yaguareté o tigre americano, el puma americano, el caimán amazónico y un largo y preocupante etcétera.


Las especies del mundo declinan a una tasa “sin precedente desde la extinción de los dinosaurios”, revela un censo del reino animal. Índices de la vida en el planeta, muestran el impacto devastador de la humanidad sobre la biodiversidad.


El estudio recoge cinco causas de declinación de las especies, todas las cuales pueden atribuirse a la conducta humana: calentamiento global, contaminación, destrucción del hábitat natural, propagación de especies invasoras, y sobrexplotación de especies.