Muchas familias bolivianas son parte de una triste realidad en relación con las vivencias educativas, una de esas vivencias es la molesta reprobación del año en la escuela o colegio. ¿Cuáles son las explicaciones que provocan este fenómeno educativo? ¿Cuáles las posibles soluciones desde casa?

 

Antes que nada, definamos qué entendemos por “reprobar el año escolar”. En primer lugar, hablamos de reprobación cuando un estudiante no consigue pasar de curso o en su caso se aplaza en una o varias materias, con el consiguiente peligro de no aprobación del curso. Es decir, la escuela y los padres, se plantean una meta para el estudiante de una cierta edad y en el momento que esa meta no se cumple, hablamos de reprobación o de fracaso.

Por tanto, visto así, el fracaso afecta y es un problema de todos y la punta del iceberg es el estudiante que no tiene éxito. Como miembro de la sociedad, necesita ayuda y la sociedad tiene que responderle.
 
Se han realizado diferentes análisis y se han recabado datos e informes, los cuales concluyen que el niño o joven tiene: problemas de lectura y comprensión, que es lento a la hora de captar el lenguaje oral, que le falta concentración, que su nivel de atención es inconstante e insuficiente, que no está conectado en tiempo real a lo que sucede, que no es maduro para entender lo que pasa a su alrededor, que no es capaz de mantener una postura adecuada, que es desordenado…etc.
 
¿Cuáles son las causas de esta situación?
Es importante conocer e identificar las causas más frecuentes que conllevan una reprobación escolar o de colegio. Los trastornos de aprendizaje y los trastornos emocionales, sirve conocerlos.
 
Empecemos por mencionar los trastornos intelectuales, que se manifiestan a consecuencia de un desajuste entre la edad cronológica y la intelectual. Y no sólo porque exista una discapacidad manifiesta sino también porque, en ocasiones, hay un bajo nivel de lectura comprensiva, asociada a una falta de vocabulario y a la falta de hábitos de lectura.
 
Los trastornos motivacionales se dan cuando no existe la actitud, la tendencia o atracción hacia el aprendizaje. La desmotivación puede venir dada, entre otros factores, por una inexistente correlación entre los contenidos impartidos en el aula y las necesidades reales de una sociedad tan cambiante como la actual. Es importante que en estos casos, el niño reciba estímulos positivos como el reconocimiento por los seres queridos, la aceptación social y el logro de metas a corto plazo.
 
La falta de esfuerzo está muy unida a las anteriores. Es cuando dedica menos tiempo del necesario o no aprovecha debidamente ese tiempo al hacer un estudio con escasa intensidad, es decir, baja concentración, bajo nivel de comprensión y falta de memorización de lo estudiado.
 
Los problemas orgánicos o físicos provocan también  cierto grado de ausentismo escolar o por enfermedades crónicas que generan cierto grado de cansancio en el niño. Este problema está asociado, en gran medida, por la mala alimentación. 
 
Lo emocional es un problema común que origina reprobaciones escolares. Se dan tanto en niños con carencias afectivas como en niños sobreprotegidos, así como en niños hiperactivos, inseguros o con exceso de fantasía. Estas causas degeneran en trastornos del carácter acompañados de inestabilidad, cólera y reacciones negativas hacia el docente y compañeros lo que ocasiona importantes dificultades de integración en el aula.
 
La falta de técnicas y hábitos de estudio son por demás importantes para un estudiante aplicado  u ordenado. Un estudiante debe aprender a aprender. Debe saber cómo se aprende y ello exige la utilización adecuada, en el momento y forma apropiada de las técnicas de estudio correctas.
 
¿Son culpables el internet, las redes sociales, la televisión y los videojuegos?
 
Ya sabemos que las causas de la reprobación escolar pueden ser múltiples, pero hay quienes las centran en la influencia negativa del internet, las redes sociales, la televisión y los videojuegos entre otros..
 
Algunos entendidos afirman, de manera categórica, que los programas de televisión y los videojuegos desarrollan la mentalidad de los niños. Lo que sí es importante es saber escogerlos, porque muchos de ellos retan y desarrollan la inteligencia y la agilidad mental.
 
De la misma manera, las redes sociales no son negativas en el ambito escolar, sin embargo. un uso descontrolado  puede incidir en un menor rendimiento escolar y este derivar en malas notas y el temido fracaso escolar.
 
Desde el lado negativo, se puede señalar que el tiempo en actividades estáticas debe ser limitado para los niños y jóvenes, de lo contrario, se corre el riesgo de alteraciones a nivel psicológico y físico. Se aconseja no permitir a los hijos permanecer más de treinta minutos frente a la computadora o al televisor. También es importante que se controle el tipo de juegos del cual es partícipe porque éstos pueden influir en su tipo de carácter y, por supuesto, sus actividades escolares; el excesivo uso de las redes sociales por parte de los adolescentes puede ser problemático cuando el número de horas de conexión afecta al correcto desarrollo de su vida cotidiana, causandole por ejemplo, estados de somnolencia, alteraciones en su estado de ánimo o na reducción significativa de las horas que dedica al estudio o a otras obligaciones.
 
Reacciones de los padres al presentarse la reprobación escolar
 
La primera reacción, de la mayoría de los padres ante una reprobación, es la del castigo. Se recurre al escarmiento y a los gritos, sin darse cuenta que como responsable de la niña o el niño, no se ha preocupado del hijo en la gestión escolar y sólo se limita a llevarse el gran disgusto cuando llega la libreta con las notas.
 
En ocasiones, también las familias tienden a usar expresiones como "eres un vago", "no vas a ser nada en la vida", "eres un inútil", "eres un burro", etc. Con esta actitud o trato lo único que se genera es inseguridad en el hijo o hija por oír comentarios tan negativos sobre su persona.
 
Otra reacción es la de no hacer nada después de los inútiles gritos. Lo seguro es que suele ser frecuente olvidarse del enfado cuando ha pasado un poco de tiempo y el chico vuelve a estar abandonado a su suerte. Los padres vuelven a estar inmersos en la dinámica de sus preocupaciones del día a día y, una gran mayoría, cae en el olvido del fracaso hasta la próxima.
 
Cuál el camino a seguir…
 
A la vez que existen padres hormonales y negativos, también hay padres que buscan información para reaccionar constructivamente. Antes de tomar decisiones precipitadas, los padres deben obtener información y la primera fuente es el propio niño, el supuesto "fracasado”. 
 
Aunque muchos padres y apoderados no lo crean, los niños o niñas tienen cosas importantes que decir. Por otra parte, se puede concertar una entrevista con el tutor o con el profesor específico con quien el niño(a) ha presentado la nota negativa.
 
Por tanto, ante la situación de fracaso escolar, la familia tiene un papel prioritario para la solución o camino a la solución, llevando a cabo distintas acciones:
 
  • Aceptar y reconocer que el hijo tiene dificultades.
  • Demuestren que les quieren no por sus éxitos, sino por lo que existen y por lo que son.
  • La información, sobre todo lo relativo al centro educativo, es primordial.
  • Muestren predisposición y atiendan sus necesidades y preguntas educativas en casa.
  • No cometer el error de hacerle las tareas escolares (deberes) con el engaño y creencia de que así le ayudan. 
  • Propongan buscar soluciones conjuntas a posibles interrogantes de las actividades escolares.
  • Fortalezcan la confianza en sí mismo en el hijo o la hija.
  • Autoricen e incentiven a que ellos tomen decisiones y asuman responsabilidades.
  • Den ejemplos de actitudes positivas en casa, tales como el hábito de lectura.
  • No asedien a su hijo(a) con la idea del estudio.
  • Enseñe o promulgue el utilizar técnicas adecuadas para estudiar.
  • Evite transmitir mensajes negativos como "no vales", "no sabes", "eres mal estudiante", etc.
  • Celebren sus éxitos por pequeños que sean.
  • Tener clara la vocación profesional es la principal fuente de motivación del adolescente, por lo que es fundamental ayudarle a decidir la carrera o profesión que quiere estudiar. 

 

Desde un principio hemos asegurado que el fracaso escolar es un problema de todos. Lo que es seguro y a modo de conclusión, las soluciones recaen tanto en el estudiante y su entorno familiar como en el sistema educativo.

La primera reacción, de la mayoría de los padres ante una reprobación, es la del castigo. Se recurre al escarmiento y a los gritos, sin darse cuenta que como responsable de la niña o el niño, no se ha preocupado del hijo en la gestión escolar y sólo se limita a llevarse el gran disgusto cuando llega la libreta con las notas.


A la vez que existen padres hormonales y negativos, también hay padres que buscan información para reaccionar constructivamente. Antes de tomar decisiones precipitadas, los padres deben obtener información y la primera fuente es el propio niño, el supuesto "fracasado”. 

 

El fracaso afecta y es un problema de todos y la punta del iceberg es el estudiante que no tiene éxito. Como miembro de la sociedad, necesita ayuda y la sociedad tiene que responderle.

 


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