La Guerra del agua en Bolivia es uno de los episodios clave en la historia de los levantamientos populares del país; el 11 de abril del año 2000 el Congreso Nacional, en sesión especial, anula la Ley 2029 que había generado este conflicto social.

 

 

Ir al Calendario

La guerra del agua es el nombre popular de una serie de protestas que tuvieron lugar en Cochabamba, capital del tercer departamento más poblado de Bolivia, entre enero y abril de 2000. Su detonante fue la privatización del abastecimiento del agua municipal.

En el año 2000, el gobierno de Hugo Banzer estaba inmerso en pleno proceso de privatización de empresas públicas. Las líneas aéreas estaban ya vendidas, al igual que el servicio de trenes y el suministro eléctrico. Todas las elucubraciones apuntaban al agua y al sistema sanitario como el siguiente en caer en manos privadas. Los rumores no tardaron en llegar a Cochabamba, que temía los efectos de que el servicio de aguas acabara en manos de un consorcio internacional.

Los temores no eran infundados: la privatización trajo consigo incrementos de tarifas del 200%, unidos a una nueva legislación que limitaba el control de las autoridades locales sobre los recursos. Este hecho fue más que suficiente para encender la mecha de la guerra del agua Bolivia. El levantamiento popular, que duró varios meses, obligó finalmente a las autoridades a dar marcha atrás.

La guerra del agua no se puede contemplar como un fenómeno aislado, sino como el resultado de una serie de privatizaciones que habían generado un fuerte malestar entre la población. Las subidas abusivas de las tarifas de servicios esenciales no habían pasado desapercibidas, mientras que la privatización del agua fue el punto culminante para encender la mecha de las movilizaciones. Los disturbios dejaron tras de sí una víctima mortal y varios heridos, y sólo se disolvieron cuando el gobierno boliviano accedió a dar marcha atrás en la concesión a Aguas del Tunari.

La intensidad de las protestas se incrementó a medida que se dejaba patente la ineficacia del gobierno de Hugo Banzer. Por su parte, las autoridades optaron por intensificar la represión, arrestando a los líderes de las protestas y declarando el estado de sitio en todo el país. La guerra del agua Bolivia se convirtió en una hazaña popular que sembró el camino para la lucha por los derechos civiles.

En el entierro a Víctor Hugo Daza el día siguiente, Óscar Olivera asciende al balcón y proclama la victoria del movimiento social frente a una muchedumbre agotada. Los manifestantes declararon que no se contentarían hasta que la ley 2029 fuese anulada. Para conseguir esto y tener el quórum necesario en el Parlamento, el gobierno incluso alquiló los aeroplanos, para llevar a los legisladores de nuevo a la capital. En una sesión especial el 11 de abril de 2000 la ley fue anulada.


 
 
 

 

 

 


educabolivia © 2013                 
Wednesday the 18th. Custom text here.