Hasta el amanecer del 23 de marzo la defensa está ya organizada, cavan zanjas, levantan barricadas y destruyen los puentes Topáter y Carvajal para obstruir el desplazamiento del enemigo

 

 

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Hasta el amanecer del 23 de marzo la defensa está ya organizada, cavan zanjas, levantan barricadas y destruyen los puentes Topáter y Carvajal para obstruir el desplazamiento del enemigo. Ese mismo día son vistos por el camino a Caracoles 544 combatientes de tres compañías del Ejército chileno con dos piezas de artillería de montaña y una ametralladora.

En la orilla opuesta al río Loa, ocho rifleros y dos oficiales junto a Eduardo Abaroa protagonizan una acción heroica obligando al enemigo a un repliegue precipitado. Unos 40 chilenos abrien paso en el sector del puente Carvajal al derrotar a 24 defensores apostados ahí. Las fuerzas chilenas ingresan sin oposición al pueblo de Calama.

Un toque de corneta ordena la retirada en dirección a Chiu Chiu, Canchas Blancas y Potosí. Todos obedecen, menos Abaroa. Los dos oficiales y los ocho rifleros que lo acompañan caen prisioneros. Abaroa muere peleando y se lo recuerda por su célebre frase: "¡Que se rinda su abuela… Carajo!".

El Océano Pacífico tiene una superficie que abarca 180 millones de kilómetros cuadrados y baña tres continentes: América, Asia y Australia. Es la mayor masa marítima del planeta. La guerra del Pacífico se desarrolla sólo en un ínfimo rincón con sólo dos combates navales. Ambos duran pocas horas y participan seis naves; dos peruanas: el Huáscar y la Independencia; cuatro chilenas: la Esmeralda, la Covadonga, el Cochrane y el Blanco Encalada. Para el 5 de abril, Chile declara la guerra a los aliados. Hacia fines de 1879 Tarapacá queda en manos de las tropas chilenas.

 

 
 
 
 

 

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