Efemérides que recuerda el grito libertario de la ciudad de La Paz, producido el 16 de julio de 1809, tuvo una enorme significación, no sólo fue una rebelión circunstancial, llegó a formar el primer gobierno patriótico contrario al coloniaje de más de tres siglos.

 

 

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La invasión de Napoleón a España, la Revolución Francesa y la independencia de Estados Unidos tuvieron enorme influencia en las ideas de cambio y libertad sobre los americanos, particularmente sobre el Alto Perú.

El 25 de mayo de 1809, en Chuquisaca se dio el primer paso, con el Primer Grito Libertario que tenía un profundo contenido político, donde los insurgentes lograron deponer al Presidente de la Audiencia de Charcas.

En La Paz, en la tarde del 16 de julio, mientras se realizaba la procesión de la Virgen del Carmen, a eso de las 19.00 los revolucionarios tomaron el cuartel de Veteranos, donde pidieron Cabildo Abierto y depusieron al gobernador Tadeo Dávila, al obispo Remigio de la Santa y Ortega.

Cuando los insurrectos tomaron el control, organizaron la Junta Tuitiva. El 22 de julio se le ordenó al mestizo Pedro Domingo Murillo que desempeñe el cargo de Coronel Comandante de la ciudad. Las reuniones lograron crear un gran tumulto que incluyó en sus filas no sólo a criollos, sino a mestizos e indígenas que se unieron como fuerza de choque en la movilización.

A raíz de la creación de la Junta Tuitiva, circularon varias proclamas: El 27 de julio, la Junta lanzó la proclama más conocida que en su texto declaraba la independencia de las colonias, siendo enviada a las principales ciudades en espera de su pronunciamiento y adhesión a la causa.

Ante esta situación, los españoles encomendaron a Goyoneche para sofocar la rebelión;  poco después, llegaron las fuerzas realistas, lo que obligó a los patriotas al repliegue de sus fuerzas hasta los Yungas, donde entre octubre y noviembre de 1809 fueron derrotados en los combates de Irupana y Chicaloma, donde perecieron Victorio García Lanza y Antonio de Castro. Murillo consiguió huir, pero fue apresado los primeros días de diciembre en Zongo.

El brigadier Goyeneche abre un proceso contra Murillo y otros patriotas que estaban luchando por lo mismo. Mediante Consejo de guerra son juzgados y condenados a la horca.

El 28 de enero de 1810, en la Plaza de Armas, son ejecutados nueve hombres que deseaban libertad para su tierra y sus familias; personas que creían en sus ideales y luchaban por vivir gobernando su tierra y sin depender del Rey de España. Estos nueve patriotas (Protomártires de la revolución) son: Melchor Jimenez, Basilio Catacora, Apolinar Jáen, Gregorio García Lanza, Buenaventura Bueno, Juan Antonio Figueroa, Mariano Graneros, Juan Bautista Sagárnaga y Pedro Domingo Murillo ¿Te suenan esos apellidos? Son los nombres de las calles más importantes y típicas de la ciudad de La Paz en la actualidad.

Don Pedro Domingo, ya a un paso de la horca, dijo la tan famosa frase: "Compatriotas, yo muero, pero la Tea que dejo encendida, nadie la podrá apagar. ¡Viva la Libertad!" La Tea de la que él habla es el símbolo de la luz de lucha por la libertad; hasta el último instante de su vida demostró su convencimiento por los ideales del Iluminismo que los intelectuales franceses precursores de la Revolución Frnacesa, habían sembrado en su mente y corazón allá cuando aún era estudiante de leyes.

¿Qué se hicieron con sus restos? Le cortaron la cabeza luego de su ahorcamiento y la colgaron en la Garita de Lima; un fraile se la llevó luego al convento de San fransisco. Algunos datos dicen que el cuerpo fue enterrado con el de Sagárnaga en la Iglesia de San Juan de Dios.

 

 
 
 
 

 

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