La Feria de Alasitas, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, es una manifestación cultural que se ha difundido de la ciudad de La Paz a todo el país y a nivel internacional. Se expone nuestra cultura con objetos en miniatura en honor al Ekeko con características muy peculiares.

 

Al mediodía del día 24 de Enero, en la “Feria de Alasitas” de la ciudad de La Paz, las personas compran lo que desean en la vida real para ese año. Los que pretenden construir su vivienda compran diminutas calaminas y ladrillitos. Los estudiantes pueden encontrar un diploma de bachiller o un título profesional a pequeña escala. Las madres de familia se aprovisionan de víveres y muebles para el hogar. Los sueños de prosperidad de la familia se forjan en la compra de pequeños billetes sin valor legal, los cuales sirven para imaginar que se puede comprar todo lo que uno desearía tener.  La Feria de lo pequeño pero con la fe de que se conviertan en objetos reales

 
La particularidad de la Feria de Alasitas es la representación de pequeños objetos trabajados a mano de manera artesanal. Estos pequeños trabajos copian objetos de tamaño real, tales como: casas, vehículos, comestibles, víveres, herramientas, instrumentos músicos, etc. 
 
La gente que compra los objetos conserva la creencia de que las miniaturas adquiridas se concebirán como reales durante el año adquiriendo los objetos soñados en tamaño natural. Otras visitantes a la Feria buscan: terrenos, vehículos, títulos técnicos o profesionales, equipos o herramientas, computadoras, celulares, pasajes para viaje, pasaportes, etc.
 
La Alasita se ajusta a las necesidades del o los grupos que participan en ella. A medida  que la vida, en su contexto inmediato, exige y crea nuevas necesidades, aparecen en la feria los creadores de los diminuto o lo pequeñito para soñar. Uno de tantos ejemplos se da cuando en la sociedad se popularizó la televisión, a la par también apareció paralelamente un diminuto aparato televisivo en las Alasitas; lo mismo se puede decir de las computadoras, de diferentes aparatos electrónicos, hornos de microondas, etc.
 

"Para los neófitos, el Ekeko es el dios de la fortuna, la prosperidad y la fertilidad. Es la deidad aymara de la Feria de las Alasitas cuya característica principal es la compra/venta de productos artesanales en miniatura que son ritualmente ofrecidos/solicitados al Ekeko para que se conviertan en objetos reales". Manuel Monroy Chazarreta

 

Evidencias pre hispánicas

Existe evidencia comprobada de que la manufactura de objetos en miniatura ya existía en épocas prehispánicas. Era una práctica bastante extendida, en especial entre las culturas de la zona andina. Muchas de estas antiguas artesanías, algunas claramente identificadas y otras sin ninguna filiación arqueológica, pueden ser observadas en museos nacionales y en colecciones particulares. Ernesto Cavour, en su libro “Alasitas”, habla de figuras antropomorfas y zoomorfas en piedra, barro y hasta oro, pertenecientes a culturas que habrían estado presentes en los actuales departamentos de La Paz, Oruro y Potosí. Señala que estos trabajos son trabajados en piedra negra basalto (extraída de minas precolombinas, a orillas del lago Poopó) y en andesita procedente de la península de Copacabana.

 

¿Y qué significa "Alalsita"?

Los estudiosos coinciden en señalar que el vocablo “alasitas” deriva del verbo aymara “alathaña” que significa comprar, mientras que el término “alasita” debe entenderse como “cómprame”. Al ser una palabra que denota, en cuanto a sonoridad, algo en diminutivo, traduciendo puede entenderse como: “cómprame estas cositas”. La Alasita es una tradición folklórica andina boliviana donde se venera al “dios de la abundancia” o de la “fortuna” denominado “Ekeko”.a.

¿Quién o qué es el Ekeko?

La palabra “ekeko” proviene de la alteración del vocablo original “Ekhako”, o “Eqaqo” que está catalogado como el pequeño Dios de la Fortuna. El investigador Antonio Paredes Candia decía al respecto: “el Ekhako, popularizado con el nombre alterado ‘Ekhekho’, era el dios de la fortuna y representaba la prosperidad entre los antiguos kollas. Al Ekhako se rendía culto constantemente; se le invocaba a menudo y cuando alguna desgracia turbaba la alegría del hogar”.

En definitiva, el componente principal de la fiesta de la Alasita es el Ekeko, el “dios de la abundancia” o de la “fortuna”. Este personaje manufacturado generalmente en yeso, de apariencia muy pequeña, barrigón y de cabeza grande, de cara rosada con pómulos colorados, de boca grande y sonriente, bigotes ralos y ojos vivaces. Su expresión es de completa felicidad. Sus piernas son cortas y tiene los brazos abiertos para cargar los objetos más variados.
 

Con relación a esta figura, Díaz Villamil dice que las características y atributos físicos del Ekeko son muy criollos y que serían un retrato colonial de un personaje “chapetón” llamado Rojas. Esta afirmación está incluida en una leyenda escrita por el autor citado y podría explicar la trasformación física del pequeño ídolo, pero lo más probable es que se trate de una versión totalmente ficticia.

El dinero en la fiesta de la Alasita

Otro elemento importantísimo es el dinero de Alasitas. Se trata de billetes impresos, obviamente pequeños, pero únicos y particulares. Los hay representando a diferentes monedas: moneda nacional, dólares, euros y hasta yuanes chinos. Todos llevan la identificación de “Banco de la Fortuna” o “Banco de Alasitas”. Algunas ferias regionales identifican sus propias instituciones, por ejemplo: “Banco de Urkupiña”, “Banco de Copacabana”, etc.

La Feria de las Alasitas en la actualidad y su declaratoria de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad
 
El mayor esplendor de la Feria de Alasitas se vive en la ciudad de La Paz cada 24 de enero. El folclorista Ernesto Cavour investigó detalladamente los diferentes lugares en los que se ha realizado esta feria desde el año 1926. Siempre, a excepción de algunos años, (ejemplo: durante la Guerra del  Chaco), ha tenido una trascendencia y colorido únicos. 
 
La presencia de la fiesta se ha extendido hacia otros departamentos: en Cochabamba tiene lugar el primer domingo de octubre. En Oruro se inicia el primer domingo después de Todos Santos y continúa todos los domingos siguientes, hasta después de los carnavales del próximo año. En la ciudad de Trinidad, hay Alasitas el 16 de julio. En la sureña Tarija, está presente durante la festividad de San Roque, durante el primer domingo de septiembre. Desde 1972, las Alasitas se realizan también en Santa Cruz, el día 24 de septiembre, remarca Cavour.
 
Más allá de las fronteras bolivianas, las Alasitas también habrían llegado a Perú. Cavour refiere que “uno de los primeros beneficiados en el extranjero con esta tradición, fueron los hermanos peruanos”. Del mismo modo indica que Alasitas está haciendo propias las localidades de La Quiaca (Argentina) y Corumbá (Brasil).
 
Actualmente Alasitas es una feria criolla que tiene una importancia económica muy significativa. Los artesanos, organizados en agrupaciones para velar sus intereses, trabajan en algunos casos durante todo el año y a veces con toda la familia, constituyendo esta actividad su única fuente de ingresos.
 
En las ferias también se venden, junto a las artesanías nacionales, comidas, masitas, frutas secas y dulces. Nunca faltan los juegos de azar y de habilidad. A veces conjuntos folklóricos improvisan conciertos y artistas plásticos exponen sus obras.
 
La fabricación de miniaturas por las culturas prehispánicas fue una expresión de religiosidad y tecnología simbólica. Las referencias anteriormente citadas indican que esa actividad tuvo un referente agrícola (solsticio de verano), relacionado con la fecundidad. La referencia de Posnasky es la más significativa cuando indica que los antiguos tiwanakotas volcaban en sus miniaturas sus deseos de poseer alimentos y otros elementos para vivir.
 
En el aspecto cultural, en la feria de Alasitas, conviven armónicamente elementos sincréticos que ni a la ciudadanía, ni a las instituciones ocasionan conflictos. Asimismo, la festividad del Ekeko reúne por igual a personas que creen profundamente en el simbolismo místico de las miniaturas, a ciudadanos comunes que en las exposiciones solamente encuentran objetos, arte, diversión y comercio vulgar.
 
Por esas singulares características, la 12ª sesión del Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, reunida el 6 de diciembre de 2017 en Jeju, Corea del Sur, decidió la inclusión de la fiesta de la miniatura, Alasita, a la lista mundial de Patrimonio Cultural e Intangible de la Humanidad.
 

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, inscribió un total de nueve manifestaciones culturales de distintos países, entre ellos ‘Los recorridos y rituales que acontecen en La Paz durante la Alasita’.

 

Un elemento importante es el dinero de Alasitas. Se trata de billetes impresos, obviamente pequeños, pero únicos y particulares. Los hay representando a diferentes monedas: moneda nacional, dólares, euros y hasta yuanes chinos.

 

 


La gente que compra los objetos conserva la creencia de que las miniaturas adquiridas se concebirán como reales durante el año adquiriendo los objetos soñados en tamaño natural.

 

 


Al mediodía del día 24 de Enero, en la “Feria de Alasitas” de la ciudad de La Paz, las personas compran lo que desean en la vida real para ese año. 

 

 

 
 

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