El cruceño es uno de los artistas plásticos más importantes de Bolivia, en sus obras aborda varias temáticas, como la naturaleza, el ser humano, el desarrollo del país, los recursos naturales, las luchas sociales, entre otros.

 

"Todo el mensaje mural de Lorgio Vaca, tiende a la monumentalidad, a crear impresiones motivadoras en grandes multitudes. Su arte no está destinado al consumo del artista como tal. Su destinatario verdadero, el justificante de su obra, es el pueblo, el hombre concreto, cuyas expectativas, necesidades y nivel cultural son muy diferentes. Si quisiéramos definir a Lorgio Vaca muralista podríamos hacerlo con solo cinco palabras. Un artista para el pueblo"

 

La obra artística del muralista Lorgio Vaca vive y palpita en el sentimiento de un pueblo. Cree firmemente que la naturaleza se expresa en sus formas más espectaculares y colectivas sobre todo en Bolivia, poseedora de pueblos indígenas cuya riqueza natural y cultural son una veta aún sin explorar.

“Aprendí que el arte tiene que ser público, sobre todo en nuestro país que tenemos una gran tradición en el arte público, nuestras tradiciones familiares, la danza, la música… nuestro pueblo está educado para eso”.

El arte de Vaca parte de la misma arcilla, de la selección y preparación con técnicas y conocimientos adquiridos muchas veces a través del contacto con los pueblos originarios del oriente boliviano.

Las figuras que arranca del barro, la segmentación en ladrillos, el cocido, el vidriado y el montado reflejan la riqueza cultural de los chiquitanos, ayoreos y guaranís, entre muchas otras.

“Para nosotros la escuela debería ser como es la fiesta. La fiesta es nuestra verdadera escuela por que aprendemos a ser solidarios, invitamos y nos esforzamos porque nuestros amigos y nuestros parientes se pongan contentos. Trabajamos por el otro y eso lo aprendemos desde niños, y desde esa perspectiva estimulamos la solidaridad”.

Su compromiso político y social muchas veces le ha generado problemas de diversa índole, a pesar de ser un artista reconocido; el 18 de febrero de 2007, en su mural “Celebración de Montero” le fue cercenada a golpes de cincel la cara del Che Guevara y la Whipala, lo que generó muestras de solidaridad de artistas y personalidades de todo el mundo.

“A la cara, a la cara”, coreaba enardecido medio centenar de personas a un hombre con un martillo y un cincel removía la imagen del emblemático guerrillero del mural realizado a pedido del municipio de Montero. Aunque en un comienzo el hombre del martillo se mostró dubitativo, los gritos de su público le dieron fuerza para dañar la obra de arte.

“No sé cuántas obras habré hecho. Son años. Mis primeros murales datan de algo más de 40 años y los estoy rehaciendo”. “La gesta del oriente boliviano” de 240 metros, está siendo reconstruida en el parque “El Arenal” de su natal Santa Cruz.

“Nuestro país está urgido por el cambio porque la potencia comunicadora del arte es imprescindible, si queremos crear una nueva sociedad, un nuevo país, y si queremos recreamos como personas a nosotros mismos, el arte es el camino”.

Sencillo, con una humildad escasa en artistas que lograron el sitial de Lorgio, éste no duda en compartir sus fotografías, ilustraciones que muestran sus largas jornadas de trabajo bajo el sol radiante del oriente boliviano.

“La educación es la herramienta por la cual tenemos que propiciar el cambio y que las artes se conviertan en herramientas de ese cambio a largo plazo”. Nosotros, los que hacemos arte, partimos de la vocación que es la decisión, y luego nos vamos al hecho, de frente, a querer hacer lo que queremos. Vamos a pintar y desparramamos los colores”.

Su vida

Lorgio Vaca nació el año 1930 en la ciudad de Santa Cruz. Tiene tres hijos, todos dedicados al arte. Es padre de Piraí Vaca, el notable guitarrista cruceño.


De niño su mejor amigo era un indígena guaraní al que llegó a querer como a un hermano de cuya cultura aprendió muchísimo hasta que se trasladó a la ciudad de La Paz, donde cursó el nivel secundario e ingresó a la Facultad de Derecho, carrera que no terminó pues sus manos ya moldeaban los fragmentos de la cotidianidad.

“Decidí practicar el arte”, señala al recordar sus vivencias en una población del lago Titicaca donde conoció a un indígena aymara de cuya cultura aprendió parte de su arte y su técnica. “Puedo decir que la vida es mi universidad”.

Lorgio Vaca es uno de los mejores muralistas de América Latina; está convencido de que el arte es la herramienta para el cambio. El año 2009 se desempeñó como Consejero de Bolivia ante la UNESCO.

Sin duda, es uno de los artistas cruceños fundamentales y uno de los mas representativos y prolíficos muralistas bolivianos del siglo XX. Con cerca de medio centenar de obras de formato monumental en su haber, es además reconocido como uno de los más destacados muralistas de nuestro continente.

 

Su compromiso político y social muchas veces le ha generado problemas de diversa índole, a pesar de ser un artista reconocido; el 18 de febrero de 2007, en su mural “Celebración de Montero” le fue cercenada a golpes de cincel la cara del Che Guevara y la Whipala, lo que generó muestras de solidaridad de artistas y personalidades de todo el mundo.


De niño su mejor amigo era un indígena guaraní al que llegó a querer como a un hermano de cuya cultura aprendió muchísimo.

 

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