El 10 de febrero de febrero de 1781, es una fecha muy significativa, no solo para los orureños, sino para el resto del continente, en esa fecha se produjo uno de los primeros gritos libertarios de América Latina, que fue la continuación de las rebeliones contra la corona española..


"Pagador el titán de los Andes, ante quien humillóse el león, como Dios separando tinieblas, con su genio forjó otra creación. El, también en el mar de la vida, cual Colón otro mundo nos da, Libertad, que es el mundo bendito donde vive feliz el mortal" .

"Amigos paisanos y compañeros, en ninguna ocasión podemos dar mejores pruebas de nuestro amor a la patria, sino en ésta, no estimemos en nada nuestras vidas, sacrifiquémosla gustosos en defensa de la libertad". Sebastián Pagador

 

Oruro celebra este 10 de febrero una efeméride cívica más cumpliendo 237 años conmemorando a su histórica figura don Sebastián Pagador, el cual estimuló la gesta libertaria de 1781. Pagador y otros patriotas (indios, mestizos y criollos) impulsaron una revolución contra la tiranía colonial española. Se considera a la rebelión orureña como un movimiento libertario que fue precedente y precursora de las posteriores revoluciones de 1809. 

La Revolución del 10 de febrero se destaca por su dinamismo y carácter épico, conocido recién en las última décadas. Al respecto los historiadores y  esposos De Mesa Gisbert describen en gran manera los hechos conocidos en Oruro y el país como la gesta libertaria de 1781:

 
”Todas las sublevaciones ocurridas en la ciudad de Oruro tuvieron un carácter especial pues en ellas los criollos y mestizos se unían prontamente a todo levantamiento indígena. Esto preocupó a las autoridades sobre todo cuando se enteraron de los levantamientos de Tupac Amaru y Tupac Catari. Eran graves estos antecedentes, sobre todo si se tiene en cuenta el estado económico de esta urbe minera, cuya franca decadencia había creado un clima de descontento y hostilidades. Las minas medio abandonadas no podían ya sostener a sus propietarios criollos; los únicos habilitados eran los europeos y éstos no querían prestar a mestizos ni criollos cantidad alguna, encendiéndose más aún el secular odio de clases.
 
En ocasión de la elección de alcaldes y en vista del amenazante alzamiento indígena, decidieron excluir a los americanos. Bastó esta medida para que el pueblo se levantara; el que dio el grito de alarma fue Sebastián Pagador. El pueblo cometió actos de violencia no dejando vivo a ninguno de los españoles que caía en sus manos; las casas de los europeos fueron quemadas y saqueadas (10 de febrero de 1781). Presentóse Pagador en medio de la revuelta al alcalde Jacinto Rodríguez a quien proclamó su jefe y jefe de los rebeldes. A los criollos se unieron los indios de las minas que estaban acantonadas en el cerro Conchupata; bajaron al atardecer entrando a la ciudad al saqueo y matanza. Al día siguiente llegaron indios de comarcas más alejadas y fueron magníficamente recibidos por criollos y mestizos.
 

Los brazos del orureño han marcado su posición histórica de gran fuerza laboral para todos los bolivianos. Además debe reconocerse la gran contribución cultural a nuestro país.

Como muy raras veces en la historia de América en esta revolución tomaron parte unidas las tres clases sociales en que estaban divididos los americanos (indios, mestizos y criollos), pero esta unión no pudo durar, pues los indios acantonados en la ciudad pidieron que se los mantuviese con holgura. Como la situación de la villa no lo hacía posible, la masa indígena comenzó a saquear las casas de los criollos más acomodados. Los vecinos, ante esto, empezaron a temer de sus peligrosos huéspedes tratando de buscar la mejor manera de quitárselos de encima. Rodríguez sacó dinero de las Cajas Reales y dio un fuerte a cada indio, para que fueran satisfechos, pero esto no bastó sino que las exigencias aumentaron. Entonces Jacinto Rodríguez se vio en la necesidad de pedir ayuda a un cacique amigo, el de Chungara, quien se comprometió a lograr la retirada de la masa indígena a cambio de que todos los criollos y mestizos que tuvieran haciendas y tierras las cedieran a las comunidades.

Apremiados los criollos por la constante amenaza de sus compatriotas, quienes no hacían grandes distingos entre los blancos americanos y europeos, tuvieron que renunciar a gran parte de lo que poseían para comprar la paz de la ciudad”.
 
Otra de las aseveraciones históricas de los autores del Manual de Historia de Bolivia, se basan en la conexión política de la Rebelión de Oruro y Túpac Amaru, ellos indican que: “Pese al giro que toma la rebelión orureña, en un  principio formó parte del plan de Tupac Amaru con quien según documentos estaban relacionados los jefes de esta ciudad. Es muy sugerente en este aspecto la llegada de un indio de Chayanta que presentándose a Rodríguez venía a pedir órdenes para la guerra que se emprendía contra los españoles; Rodríguez contestóle que el inca estaría muy pronto en Oruro. Durante la rebelión se aclamó en diversas ocasiones al inca y se expidió una cédula en nombre del “Rey y Nuestro Señor, Inca Tupac Amaru”. Rodríguez iba trajeado a la manera indígena dando a entender que gobernaba por Amaru. Sebastián Pagador que tan ferviente había sido para la causa revolucionaria murió a manos de los indios en uno de los saqueos que estos practicaban en la ciudad”.
 
Más o menos, a partir de 1608, Oruro se caracterizó por la explotación de plata y otros metales, esto estableció un crecimiento poblacional de la zona. A Oruro se trasladaban a vivir criollos, mestizos, indígenas y hasta europeos. Siempre a los ojos de las autoridades coloniales españolas se nombraban autoridades favorecidas por el Virrey. 
 
Los funcionarios españoles vivían en las altas y frías tierras orureñas un periodo muy corto, tan sólo hasta poder acumular fortuna e irse a mejores tierras, o a la misma España, pero eso sí, con los bolsillos bien llenos. Precisamente, esa fue la motivación para que Vélez de Córdova emita un “Manifiesto de Agravios”  o en 1781 el 10 de febrero Sebastián Pagador junto a indios, criollos y mestizos protagonicen su levantamiento.
 
En la Villa de San Felipe de Austria se dio la Revolución de Oruro que puede decirse que puede considerarse como una iniciativa de la Guerra de la Independencia. Nacía la aspiración manifiesta de instaurar una patria libre. Los promotores de la revolución, fueron los criollos vecinos más acaudalados de Oruro, como los hermanos Juan de Dios y Jacinto Rodríguez Rodríguez, los acompañaron los revolucionarios de apellido Delgado, Amezaga, Lazo, Serrano, Gardum, Menacho, Montesinos, Azurduy, los Herrera y Galleguillos. Junto a los anteriores se reconoce el valor y el liderazgo y heroísmo del otrora sargento Sebastián Pagador. 
 
Patria y libertad fueron proclamados por el pueblo de Oruro armado de hondas y palos quienes  destituyeron a las autoridades establecidas. Las victimas heroicas se cuentan en 62 muertos, de los cuales 19 eran indígenas, 27 eran españoles, 14 negros, 1 criollo y 1 mestizo.
 
Tres años después de la revolución de 1781 en Oruro, regresaron los españoles y encontraron a Oruro en ruinas. Con las casas destruidas y ya todo en calma, se persiguió a los insurrectos deteniendo a los cabecillas, confiscando sus bienes y enviándolos a cárceles y a exilios de lugares muy lejanos. La inanición y la locura consumieron la vida de los revolucionarios.
 
A pesar de todo, los orureños se levantaron buscando sobrevivir y progresar. Cada 10 de febrero se recuerda un elemento de identidad y de formación de patria de los orureños y por ende de todos nosotros, los bolivianos. Recordemos las palabras que en aquella oportunidad de la revuelta libertaria emitió Sebastián Pagador: "Amigos paisanos y compañeros, en ninguna ocasión podemos dar mejores pruebas de nuestro amor a la patria, sino en ésta, no estimemos en nada nuestras vidas, sacrifiquémosla gustosos en defensa de la libertad".
 
Enlaces relacionados:
 

 

1 de noviembre de 1606: Fundación de Oruro

 

10 de febrero de 1781: Rebelión de Oruro

 

 
 
 
 

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