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La unión e integración de los pueblos americanos ha sido muy compleja por las diferentes concepciones ideológicas y distintos intereses. El sueño de Bolívar en ver a América toda en una sola unión, en parte,  se vio realizado un 14 de abril de 1931 con el primer "Día de las Américas".

 

La historia nos muestra que la unión e integración de los pueblos americanos ha sido muy compleja, debido a las diferentes concepciones ideológicas y a los distintos intereses. El sueño del Libertador Simón Bolívar de ver a América toda en una sola unión político administrativa se vio, de alguna manera, realizado un 14 de abril de 1931 con el primer Día de las Américas que fue celebrado en conmemoración a la fundación de la Unión de las Repúblicas Americanas.

La cronología histórica nos indica que a partir de 1910 se le dio la denominación de Unión Panamericana y después, en1948, se la llamó Organización de los Estados Americanos (OEA). Como antecedente debe mencionarse que en 1826, el libertador Bolívar convocó al Congreso de Panamá con la idea de crear una asociación de estados en el hemisferio y la idea no progresó.
 
La base ideológica nació con Bolívar y creció con Martí
 
Grandes pensadores de América como Bolívar y Martí, pusieron todo su empeño y fuerza creadora en ver al continente americano libre y con una integración de todos sus pueblos. En cartas y proclamas de Bolívar y en artículos de José Martí, se descubre una identidad de principios, una común actitud en cuanto a la unidad de América y en cuanto a la previsión del peligro de potencias imperialistas. Es evidente la visión futura y previsora que tuvieron y la vigencia en los pueblos de América, de sus principios libertadores.
 

Se puede decir que el nacimiento del panamericanismo de manera explícita ocurrió al iniciarse la última década del siglo XIX, con la Primera Conferencia Panamericana de Washington, (1889 -1890). Algunos investigadores concluyen que este encuentro fue un pretexto para que capitales imperialistas estadounidenses inicien su penetración en América Latina.

En el momento en que las potencias imperiales se disponían a repartirse el mundo no capitalista, parecía que era la mejor ocasión para “adueñarse” de toda América a favor de intereses externos. Al parecer la palabra panamericanismo surgió por pura invención y para ser utilizada con propósitos de saqueo y de control político.

Martí como testigo idóneo e inobjetable del primer acto panamericano en Washington, criticó dicha creación denunciando que “contenían la verdad que se oculta bajo el aparente y elevado principismo del sistema capitalista”. Según Martí, el panamericanismo ha servido para la explotación económica y el control político y de la libertad de América Latina, ha guardado un extraño silencio y ha sido tolerante y cómplice para con las mayores atrocidades típicamente imperialistas.
 
En algunas situaciones se han utilizado maliciosamente los propósitos de unidad latinoamericana pronunciados por Bolivar para justificar la existencia de un ente panamericano, el cual solo disimulaba una concepción de unidad y fraternidad americana. Varios le han atribuido a este inigualable Libertador la paternidad del panamericanismo, hecho totalmente falso.
 
El sueño de Bolivar
 
A Bolívar siempre le importó crear una estrecha articulación entre las naciones que luchaban por liberarse de España. Desde 1814 empieza a dejar sentir su enorme interés por unir a las nuevas repúblicas latinoamericanas. En una carta escrita en ese año señala la importancia que habría de tener la unión de toda la América Meridional bajo un cuerpo de naciones. Al año siguiente insiste: "Es una idea grandiosa pretender formar de todo el mundo nuevo una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo".
 
Cuatro años después, el año 1818, volvía a insistir sobre el mismo tema: "Una sola debe ser la patria de todos los americanos, ya que todos hemos tenido una perfecta unidad". En su carta a los gobiernos de Río la Plata, Chile, México y Guatemala, en diciembre de 1824, Bolívar se dispone a realizar su viejo ideal: "Después de 15 años de sacrificios consagrados a la libertad de América, es tiempo ya de que los intereses y las relaciones que unen entre sí a las repúblicas americanas, ante las colonias españolas, tengan una base fundamental que eternice si es posible, la duración de los gobiernos".
 
En 1826 se celebró el Congreso de Panamá, que no provocó lo que Bolívar y otros próceres americanos habían soñado. Sobre este Congreso el Libertador expresó: "El Congreso de Panamá, institución que debiera ser admirable si tuviera más eficacia, no era otra cosa que aquel loco griego que pretendía dirigir desde una roca los buques que navegaban".
 
Para el Libertador Bolívar, este encuentro debía perseguir la unidad y defensa mutua de las nuevas repúblicas, los norteamericanos en cambio, solo buscaban recluir a América a favor de Europa y sobre todo de Inglaterra y para aquella época, contribuir a frustrar la independencia de Cuba y Puerto Rico.
 
Más adelante en 1891, fue Martí quien removió en lo profundo de la Primera Conferencia Panamericana de Washington, ante su convocatoria alertó a los pueblos latinoamericanos sobre el peligro que aquel suceso representaba para los americanos. En su ensayo visionario publicado en México, en 1891 con el título de "Nuestra América" dijo: "Pero otro peligro corre, acaso Nuestra América, que no le viene de sí, sino de la diferencia de los orígenes, métodos e intereses entre los dos factores continentales…"
 
La conciencia latinoamericana de Martí
 
Martí, en sus años mozos, visito México y Guatemala y le nació el amor doloroso de las gentes indígenas y mestizas de su América. En su Cuba natal conoció la vida subalterna, los prejuicios, exclusiones y desvíos en contra del negro antillano.
 
Hay una toma de conciencia latinoamericana en Martí, hay una autoconciencia de Nuestra América, tiene atinados fundamentos en defensa de la identidad de nuestros pueblos.
 
El latinoamericanismo de Marti, de profunda raigambre popular, se constituye en la importancia de la autoconciencia de los pueblos de Latinoamérica, porque se fundamenta en una cultura que prende de las necesidades y los intereses de las grandes masas.
 
Nadie como Martí reveló en Nuestra América la naturaleza mestiza de sus pueblos y la cultura que le sirve de fuerza motriz y núcleo emancipador. Se trata de una cultura autóctona, que si bien fue truncada en sus raíces genuinas no ha cesado su devenir en condiciones difíciles de marginación y dominación colonial asimilando lo humanamente universal, pero preservando sus orígenes como cimientos de los pueblos creadores que se oponen a dejar de existir.
 
Uno de los elementos esenciales del latinoamericanismo martiano es el antirracismo, que más que una proyección política determinada, constituye un principio cultural transido de humanidad y afincado al hombre, como elemento primario en toda su proyección social. Es una labor redentora, libre de prejuicios raciales, de nacionalismos y de exotismos cuyo objetivo esencial es insertar a los pueblos de América en la modernidad, con raíces propias.
 
El conocimiento de Nuestra América le permitió al héroe nacional cubano, captar las esencias viendo al hombre sin color ni apellido y con el registro de sus miserias y fuerzas. Lo indígena para Martí "no es un elemento decorativo" del pasado, sino "un suceso de imborrable impronta, cuya existencia no puede separarse de la vida presente y futura de sus pueblos".
 
Reveló además, como el poder económico en la medida que se concentra se hace más brutal e inhumano y arremete contra el hombre, al que considera inferior por razones raciales o de otra índole, pero en realidad lo convierte en instrumento de dominación imperialista. En su lucha agónica por la preservación de la identidad, estas preocupaciones económicas Norte- Sur, analizó que el desbordamiento económico del Norte solo acrecentaría la pobreza del Sur.
 
Tanto los criterios de Bolívar como los de Martí apuntan hacia un mismo sitio, ambos reconocen la grandeza del pueblo americano y lo elemental que resulta la unidad de estos, nuestros pueblos, para lograr su liberación. A propósito de un 14 de abril, fecha donde deberíamos sentir orgullo de ser los americanos de este planeta.
 

 

Una sola debe ser la patria de todos los americanos, ya que todos hemos tenido una perfecta unidad" Simón Bolívar.

 


José Martí, en su ensayo "Nuestra América" dijo: "Pero otro peligro corre, acaso Nuestra América, que no le viene de sí, sino de la diferencia de los orígenes, métodos e intereses entre los dos factores continentales…".

 



 

 

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