El padre, sin duda, se consituye en una figura fundamental en la educación de los hijos; numerosos estudios concluyen que la presencia activa y estable del papá y una relación cercana con este impactan de gran manera sobre la formación de la autoestima de los hijos, porque satisface necesidades psicológicas profundas de los niños y adolescentes.

 

 

La familia es una institución social fundamental en nuestra sociedad, siendo uno de los principales contextos para el desarrollo del niño(a). En ella los hijos aprenden y definen su rol social; la familia es una pequeña sociedad que se crea en torno a las figuras del padre y de la madre y la unión de ambos. Ambos son las primeras figuras de apego del niño y por lo tanto su influencia es determinante en su desarrollo. 

Tradicionalmente siempre se ha valorado a la madre, dejando la figura paterna relegada a un segundo plano. Sin embargo, la sociedad actual ha hecho que la presencia del padre en la educación, desarrollo y en la formación de la personalidad de los niños y niñas es muy importante; de hecho, el  vínculo es indispensable, siendo fundamental que el padre esté presente en la dinámica familiar, que participe y se involucre plenamente en la crianza de los hijos, marcando de esa manera a los hijos el camino al desarrollo de una personalidad positiva, autónoma y sana. 

 

"Podríamos señalar que ser padre es uno de los retos más difíciles para los seres humano, tiene un papel fundamental en la construcción de la identidad en los hijos; entre el deber de mantener, educar y transmitir conocimientos a los hijos, hasta el hecho de marcar límites en los momentos necesarios. "

Es cierto también, que hasta hace unos años predominaba un modelo tradicional de padre proveedor del hogar, padre distante y pasivo; sin embargo, ese modelo se está transformando, está quedando atrás para dar paso a una nueva generación de papás que quieren asumir un papel más participativo e ir a la par que su mujer en la crianza de los hijos, lo cual lleva a que se involucre todo lo posible y disfrute de la paternidad, este hecho obviamente repercute en la educación de los hijos, quienes se muestran con mejor desarrollo cognitivo.

Es el primer modelo de hombre que se tiene en la familia y cuando esta identificación tiene lugar de manera adecuada, los niños y jóvenes tienen mayores posibilidades de estructurar plenamente su identidad masculina o femenina. 
 
Con motivo del Día del Padre, reflexionamos acerca de todo aquello por lo que todos debemos valorar al hombre que puso de su parte para poder darnos vida.

¿Valoramos a nuestro padre? ¿Pasamos algún tiempo con él?

Entre las razones por los que debemos valorar a nuestro padre es porque siempre está empeñado en proveer lo necesario a nuestro hogar, en ocasiones no comprendemos el estrés que sufre al tratar de mantener de la mejor manera posible a su familia, trabajando varias horas al día fuera de casa y lejos de su familia. ¿Y qué pasa cuando llega? Generalmente le falta tiempo para compartir con sus hijos. Es posible que se sienta frustrado al sentir que se está perdiendo grandes momentos con sus hijos o que quizá no los está educando como debiera.

La carga de responsabilidad que le compete en la familia hace que muchos papás no siempre sean tan afectuosos como las mamás, la manera en que “se les permite expresar su afecto” es limitada, y es  por eso que debemos cambiar paradigmas y ayudar a nuestros padres a expresar su amor paterno hacia nosotros. Es recomendable compartir momentos juntos para conversar, convivir o disfrutar de alguna actividad, lo cual contribuirá a que la relación padre-hija(o) crezca y se fortalezca. 
 
En la actualidad muchas cosas se están equilibrando en la familia, tanto los padres como las madres gozan de los mismos derechos y tienen las misma responsabilidades; lo importante es saber que papá es una referencia única en nuestras vidas, ese que lo dejaría todo por ti de ser necesario, por lo tanto, se merece lo mejor del mundo. 
 

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Podríamos señalar que ser padre es uno de los retos más difíciles para los seres humano, tiene un papel fundamental en la construcción de la identidad en los hijos.

 


Es el primer modelo de hombre que se tiene en la familia y cuando esta identificación tiene lugar de manera adecuada, los niños y jóvenes tienen mayores posibilidades de estructurar plenamente su identidad masculina o femeninato.

 

 

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