Este 6 de marzo, El Alto, la ciudad más joven de nuestro país está de aniversario, cumple 32 años como municipio autónomo. Los barrios paceños que habitaban la altipampa, más allá de la Ceja, se convirtieron en municipio, gracias a la fuerza social que los alteños mostraron desde 1970, cuando logran la creación de la sub alcaldía.

 

La ciudad más joven del país es, a su modo, son fruto del cuarto de siglo de democracia en el país. Los alteños se movilizaron contra los regímenes de facto de Alberto Natusch y Luis García Meza en la Ceja, la zona 16 de Julio y en la Plaza Ballivian.

Esa ciudad que tiene un rostro aymara y el alma y el coraje los mineros bolivianos en sus luchas, ha ingresado por la puerta ancha de la historia de Bolivia, al echar del poder al más significativo representante del modelo neoliberal, Gonzalo Sánchez de Lozada, quien tuvo que huir después de haber dejado un tendal de más de 60 muertos y alrededor de 400 heridos, la mayor parte por impactos de balas de guerra.
 
El Alto fue el gestor principal del actual proceso de cambio que se vive ahora en el país, marcó historia a nivel mundial, porque hecho al último gobierno neoliberal como el de Gonzalo Sanchez de Lozada. La denominada Guerra del Gas y las jornadas de mayo-junio son los episodios más grandes de la historia de la ciudad rebelde. 
 
El Censo de Población y Vivienda del 2012 muestra que El Alto es la ciudad con mayor crecimiento demográfico; hoy es la segunda urbe más poblada del país. El Alto tiene este año alrededor de 900 mil habitantes, Santa Cruz es la primera con 1 millón 453 mil y La Paz la tercera con 800 mil personas de acuerdo con el Censo de 2012.
 
“El Alto de pie, nunca de rodillas”, esa es la frase de vecinos, trabajadores y gremialistas de esa ciudad con la que se hicieron conocer en el país, para exigir respeto y demandas. 
 
No sólo eso. El Decreto 21060, de Victor Paz Estenssoro, provocó que los obreros despedidos de Comibol se trasladen por cientos a la nueva ciudad. Así, Villa Dolores o Santiago II son los barrios de los ex mineros. Y El Alto sintió en carne propia el retorno de la democracia al ámbito local, pues hasta 1985 los alcaldes eran designados a dedo por el Presidente de la República. 
 
De populosa zona paceña a ciudad
 
La larga historia de la lucha por la autonomía alteña, se inicia ya, en 1957, a través del “Consejo Central de Vecinos”, órgano matriz de las Juntas de Vecinales de El Alto. Esta sentida demanda fue postergándose, en parte por exigencias e impedimentos legales. La apertura democrática de 1982 permite que esta reivindicación de autonomía, orientada a superar la situación de abandono que sufre la población en los campos: institucional (gobierno municipal, tránsito, policía, juzgados, etc.), presupuestario y de servicios e infraestructura, se agilice y adquiera nuevos rumbos. El diálogo entre los representantes nacionales, la población alteña y la FEJUVE, se abre en un histórico encuentro, el 19 de septiembre de 1983.
 
En 1984 aparece en El Alto otra entidad cívica denominada Frente de Unidad y Renovación Independiente de El Alto (FURIA), formada en torno a ex dirigentes de las Juntas Vecinales. Esta nueva organización asume la tarea de llevar adelante el proyecto de autonomía administrativa de la zona, y logra que el Congreso dictamine, el 6 de marzo de 1985, la creación de la Cuarta Sección de la Provincia Murillo con su capital, la ciudad de El Alto.
 
El tercer aniversario de la creación de la Cuarta Sección Municipal de la Provincia Murillo, sirvió de escenario para que el pueblo alteño, las organizaciones vecinales y gremiales y la Alcaldía, en una multitudinaria marcha cívica, manifiesten la necesidad y voluntad de que El Alto adquiera un rango de ciudad, demanda que fue considerada por el Congreso. Así, en la sesión del miércoles 6 de marzo de 1988, se aprueba el Proyecto: la proclamación de El Alto al rango de ciudad. Finalmente el 20 de septiembre de 1988, El Alto es elevado al rango de ciudad por el Congreso Nacional.
 
Origen y expansión de la Ciudad alteña
 
Durante la Colonia, al territorio alteño se lo conocía como Altos del Pueblo Nuevo o como Altos de Nuestra Señora de La Paz. Así consta en documentos como la Síntesis histórica de la Ciudad de La Paz de Julio Díaz Arguedas (1978).
 
El Alto constituyó su historia abriéndose paso en la ciudad de La Paz, primero como zona rural y después como zona marginal. Después de la Guerra del Chaco (1933-1935) y después de la Segunda Guerra Mundial (1938-1945), aparecieron los primeros asentamientos en la Ceja, lugar que recién adquirió importancia con la construcción de la Av. Naciones Unidas, el poblamiento de Alto Lima y el Faro de Murillo; de ahí descendían los campesinos con sus productos y recuas hacia la ciudad de La Paz.
 
Los ferrocarriles La Paz-Guaqui (1904), La Paz-Arica (1904) y la Bolivian Raiway que pasaban por El Alto, fijaron como su estación y última parada la Zona 16 de Julio. Los trabajadores que cambiaban el curso de los rieles y el jefe de estación habitaron el lugar. El año 1925, la familia Ormachea funda el Golf Club y los primeros galpones de Yacimientos Petroliferos Fiscales Bolivianos (YPFB), se construyen en 1933.
 
Con la aviación y la construcción de la pista de aterrizaje en El Alto, los aviadores también frecuentaban el lugar. En 1935 ya operaban las empresas de aviación Braniff y Panagra. Fue en el gobierno de Enrique Peñaranda, que se desarrolló la primera parada militar en los terrenos de la Base Aérea. La población paceña de entonces, subió a El Alto para presenciar la demostración castrense. A partir de ese acontecimiento, se señala que Julio Téllez García –propietario de terrenos de la Ceja (Villa Dolores)–comenzó a vender lotes para septiembre de 1942, y se asegura que cada lote costaba 50 centavos de boliviano. 
 
Distintos nombres, distintas épocas
 
Se consignan distintos nombres que antes de ´ciudad´ tuvo El Alto: Alturas de Chacaltaya (tiempo de Chuquiago), Ichu Kollu (colina de paja, en el imperio inca), Altos de nuestra Señora de La Paz (Colonia), Altos de Batalla (cerco de 1781), Altos de La Paz y la Ceja (100 años de la República), Cruz Para (1925), el Alto de La Paz (Revolución del 52).
 
A principios de este siglo, El Alto era propiedad de unos cuantos hacendados. Nombres como Julio Tellez, Jorge Rodriguez Balanza, Adrian Castillo Nava, Raul Jordan Velasco, Francisco Loza y la Familia Zalles, figuran como propietarios de esta zona. Estas extensas haciendas, compartían ese espacio con algunas empresas e instituciones, estatales y privadas, y con Ayllus y tierras comunales. 
 
Diez años después de esta fecha, las bases del “nudo distribuidor” hacia la inmensidad del Altiplano estaban establecidas. El Alto cobijaba 6 villas: Dolores, 12 de Octubre, Bolívar “A”, 16 de Julio, Ballivian y Alto Lima.
 
Este rasgo inicial de El Alto como zona urbana no la diferenciaba de las comunidades campesinas. Las villas alteñas no estaban reconocidas dentro del radio urbano, situación que determinó que las Juntas de Vecinos de la época, a pesar de estar afiliadas a la FEJUVE (La Paz), no cuenten con el aval del Estado.
 
La visión de lejanía que tenían las autoridades locales sobre El Alto y la legalidad jurídica de las primeras organizaciones barriales hizo aún más difícil su lucha, por arrancar al Estado lo que serían las primeras reivindicaciones de los vecinos alteños: agua, luz, transporte, apertura de calles y escuelas.
 
Recién con la Revolución de 1952, esta zona recibe algún impulso. La participación de la población alteña en esa acción de masas, a pesar de su reducido número, constituye la primera movilización relevante de los vecinos de El Alto. Posteriormente a la Revolución de 1952, y en los 12 años de gobierno del MNR, no se conocen políticas a favor de esta zona. Sólo se desarrollan acciones aisladas, como la planificación de la instalación de la Aduana Nacional, la urbanización “Villa Dolores”, que se inaugura en 1957 con el nombre de “Ciudad Satélite” y la urbanización “Santa Rosa”, creada entre 1956 y 1960.
 
El proceso iniciado por la Revolución de 1952 significó la incorporación de El Alto como un apéndice de la ciudad de La Paz, y su posterior “consolidación” como barrio urbano – marginal.
 
El 6 de marzo de 1985, el Congreso Nacional aprobó la Ley 728, creando la Cuarta Sección Municipal de la provincia Murillo, con su capital El Alto de La Paz. Para que este hecho se concretara, pasaron años de movilización vecinal, según consta en varios documentos trabajados para recuperar la historia alteña.
 
Fuente bibliográfica:
 
"La ciudad prometida" de Godofredo Sandoval Z. y M. Fernanda Sostres
 
Enlaces relacionados:
 

El Alto, una ciudad que tiene un rostro aymara y el alma y el coraje los mineros bolivianos en sus luchas, ha ingresado por la puerta ancha de la historia de Bolivia.


La larga historia de la lucha por la autonomía alteña, se inicia ya, en 1957, a través del “Consejo Central de Vecinos”, órgano matriz de las Juntas de Vecinales de El Alto. Esta sentida demanda fue postergándose, en parte por exigencias e impedimentos legales.


Se consignan distintos nombres que antes de ´ciudad´ tuvo El Alto: Alturas de Chacaltaya (tiempo de Chuquiago), Ichu Kollu (colina de paja, en el imperio inca), Altos de nuestra Señora de La Paz (Colonia), Altos de Batalla (cerco de 1781), Altos de La Paz y la Ceja (100 años de la República), Cruz Para (1925), el Alto de La Paz (Revolución del 52).

 
 
 
 
 
 

educabolivia © 2013                 
Saturday the 16th. Custom text here.