Nos permitimos publicar un interesante relato cronológico que detalla importantes momentos históricos de la fundación de Villa de San Bernardo de la Frontera, nuestra Tarija. El sur de Bolivia no sería el mismo sin Tarija, el potencial económico, histórico y cultural de este valeroso y valioso pueblo nos llena de orgullo.

La conquista y ocupación de la actual ciudad de Tarija obedeció a un propósito de carácter estratégico que se trazó, primero, el imperio incaico y posteriormente la corona española. El objetivo era convertir a Tarija en la ruta para conectar el macizo andino, desde la sede del Virreinato en Lima con el Río de La Plata, Argentina, razón por la cual el pasado de esta región es pletórico de conquistas, gestas bravías y disputas territoriales, a través de la lucha heroica, valerosa y comprometida de sus pobladores.

La salida desde La Plata
Los preparativos para la fundación de Tarija se iniciaron en la madrugada del 16 de marzo de 1574, en la ciudad de La Plata, en medio del trajín de soldados, capitanes y familiares de los conquistadores que habían sido confiados a la pericia militar de Luis de Fuentes. En las amplias bóvedas dela Iglesia Mayor de La Plata, en la nave central, frente al Altar Mayor ocupando sus puestos de honor, según sus jerarquías, el gobernador de la ciudad, los oidores dela Audiencia, autoridades eclesiásticas, funcionarios civiles, autoridades eclesiásticas, funcionarios civiles, políticos y militares, presididos por el Virrey Toledo, se daba inicio a la exploración que concluiría en la fundación dela Villa de San Bernardo dela Frontera.

Alonso de Ávila fue designado Tesorero de la Villa a fundarse y Álvaro Ruíz de Nava, encargado de constatar si el capitán Luis de Fuentes y Vargas daba la primera muestra para la entrada y población del valle de “San Bernardo de la Frontera de Tarixa”. “… y estando don Luis de Fuentes con sus capitanes, gentes y armas dentro de la Iglesia Mayor, el Virrey hizo leer por el Escribano Público la Real Provisión en la que el dicho Luis de Fuentes y Vargas tiene el título, la facultad y asiento para la dicha entrada y población por el Excmo. Señor Virrey del Perú don Francisco de Toledo en ésta ciudad de La Plata a veinte y dos días del mes de enero de 1574“.

 

San Bernardo: Protector de Luis de Fuentes
“ … Luis de Fuentes y Vargas para dar buen principio a lo que por convicción de Dios Nuestro Señor ha tomado a su cuidado y cargo, hizo demostración de una imagen de San Bernardo… que se evocó por su protector, patrón y abogado y ante ella hizo solemne juramento de cumplir todo su asiento y capitulación”. Cincuenta hombres, algunas mujeres e hijos, e indios de servicios, caballos y soldados bien provistos figuran en el Memorial que presentó Luis de Fuentes y Vargas antes de la partida.

El Memorial
El Memorial presentado por Luis de Fuentes, certificado por el comisionado Álvaro Ruíz de Nava y el Escribano Público, consta la lista de los primeros pobladores quienes declararon y mostraron haber recibido dinero, cotas, arcabuses, agujetas y otras armas, ropa de Castilla, lienzo, caballos, sillas de montar, aparejos, barretas para enderezar caminos, herramientas, útiles de labranza, materiales para fábrica de casas e iglesias, mulas, bueyes, vacas, cerdos, ovejas, cabras, harina, maíz, trigo, semillas de plantas y hortalizas y otros elementos necesarios para la fundación, que sumaban un total de ciento  sesenta y mil pesos.

La despedida del Virrey Toledo
Luis de Fuentes y Vargas fue nombrado por el Virrey Francisco Toledo, “Corregidor y Justicia Mayor de la villa de Tarija por él y tiempo de seis años en que será confirmado y premiado si cumple con todo lo ofrecido”. También se leyó la orden que llevaba para sacar indios y repartirlos entre los pobladores y las finanzas, ingenios y bocamina, casa, molinos y tiendas de mercadería que el dicho Luis de Fuentes daba en hipoteca para su descargo. Cumplido el ceremonial, el Virrey procedió a despedir al fundador dirigiéndole conceptuosas y sinceras palabras tanto a él como a los demás pobladores que, en un acto de temerario arrojo, en servicio de Dios, la Iglesia Católica y S.M. iban a luchar contra “el engreído dominio chiriguano”.

La partida
Al mediodía del 16 de marzo de 1574, la abigarrada hueste, al mando del Capitán Blas Cermeño, comenzó a alejarse de la tranquila ciudad de La Plata. Luis de Fuentes, caballero en blanco rocín de pura estirpe árabe, iba cerrando la comitiva, al lado de sus dilectos amigos, Luis de Ávila, Antonio Esquete y Gutiérrez Velásquez. A prudente distancia de ellos venían intrépidas mujeres entre las cuales era fácil distinguir a doña Ana Gutiérrez, acompañada de uno de sus hermanos, algunos indios e indias de servicio. Más atrás se veía, arreados por negros, mulatos e indios, una tropa de caballos, yeguas, ganado vacuno, caprino y ovejuno, y varias mulas cargadas, que iban levantando densa polvareda en el solitario camino.

El descenso al valle
En la madrugada del 15 de abril de 1574, con una vanguardia de 30 soldados y algunos indios auxiliares al mando de Blas Cermeño, se inició el descenso desde las alturas cordilleranas al valle. Sin más dificultades que los ásperos senderos, cuestas y repechos del camino, la tropa se reunió al pie dela Calama, donde había alojamientos preparados y se veían aún firmes los restos de las antiguas fundaciones que hicieron primero Núñez del Prado y luego Juan Ortiz de Zárate.

A los tres días, el mismo Fuentes, a la cabeza de todos los hombres de guerra, bien armados, descendieron al primer valle de los Tomatas con el propósito de reconocer la tierra y buscar el sitio propicio para la creación de la villa. Regocijado por la amenidad del valle y verdes alfombras del rancherío de Tarija – Cancha, resolvió allí mismo comenzar la fundación. Pero pronto cambio de parecer, al encontrar sitio más eminente y abrigado a orillas del río de La Calama, donde resolvió la fundación dela Villa.

Fuentes comenzó a echar los cimientos de la nueva población más delante de las ciénegas de Tarija – Cancha, hecho que dio lugar a que se llamaran éstas zonas Tarija la Viexa. Pacíficos Tomatas habitaban un lugar sobresaliente y protegido donde estaba la capital de estos mansos indios, trasladó la gente decidido a fundar la ciudad en este estratégico sitio.

El Guadalquivir y Las Lomas de San Juan
Meses más tarde, a orillas del río que el bautizó con el simbólico nombre de Guadalquivir, encontró más altas lomas, donde además de existir una fortaleza incaica, se dominaba todos los valles y se podía estar alerta y prevenido contra los asaltos de los chiriguanos. Y allí en ese fuerte que más tarde se llamará Las Lomas de San Juan, en agradecimiento al Santo que los libró milagrosamente de perecer en manos de los bárbaros, descendieron a orillas del Guadalquivir, donde con los riesgos del caso se comenzó a iniciar la fundación definitiva dela Villa de San Bernardo de la Frontera, siendo el día 4 de julio de 1574, reinando Felipe II y el Papa Gregorio XIII.

Muchas razones determinaron el traslado de la fundación de Tarija, hecha con carácter provisional en los valles de San Lorenzo, al sitio en que ahora se encuentra. En primer lugar, luego de explorados los valles inmediatos, Fuentes comprobó que habían sitios más propicios, de excepcionales bellezas, abundancia y variedad de productos, defendidos por alturas que permitían utilizarlas como defensas contra el peligro chiriguano. Luego en sus avances y reconocimientos, Fuentes llegó al principal sitio de los pacíficos Tomatas y encontró que los indios habían aprovechado los lugares eminentes donde tenían fortalezas o pukaras, al modo de los incas, razón por la que no dudó en trasladar la ciudad cabecera de esos hermosos valles rodeados y defendidos por el río mayor.

La nueva Andalucía y el río protector
El río dela Calama, engrosado por el Sella, se reunía con las cristalinas y puras linfas que venían desde los altos y escondidos valles de Coimata y Erquis. Seguía serpenteando, dulce y calmo en medio de las vegas floridas que no podía llamarse sino Nueva Andalucía y el río protector Nuevo Guadalquivir. Cuando Fuentes y sus hombres escalaron las lomas altas que están al norte de la actual ciudad desde donde se dominaba toda la vega tupida en la cual se destacaban blancas sinuosidades del río, el militar y táctico que había en él, terminó por imponerse, ya que además, todos coincidieron que era el sitio más indicado para fundar, a su vera, la villa de San Bernardo, sabiendo que el lugar estaba infestado de indios flecheros ocultos tras las ramazones de la selva. Fuentes y sus hombres lograron concretar el dominio del lugar, luego de superar los ataques de los chiriguanos, dando inicio a la construcción del primer fuerte y la capilla en la lomita baja dedicada a San Juan Evangelista, como abogado de la villa para bien y conservación de las cementeras.

Fuente:

Luis de Fuentes y Vargas y la Fundación de Tarija. Federico Ávila. Universidad Tomas Frías. Potosí. 1975

El Virrey Don Francisco de Toledo encarga al Capitán Don Luis Fuentes la fundación de una villa en el valle San Bernardo de Tarija el 4 de julio de 1574.
La idea era contener con fuertes las posibles acometidas de los chiriguanos.


Los preparativos para la fundación de Tarija se iniciaron en la madrugada del 16 de marzo de 1574, en la ciudad de La Plata, en medio del trajín de soldados, capitanes y familiares de los conquistadores que habían sido confiados a la pericia militar de Luis de Fuentes.


Meses más tarde, a orillas del río que el bautizó con el simbólico nombre de Guadalquivir, encontró más altas lomas, donde además de existir una fortaleza incaica, se dominaba todos los valles y se podía estar alerta y prevenido contra los asaltos de los chiriguanos.


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