La historia de la humanidad ha exigido la presencia del ser que orienta, del ser que enseña, del ser que guía. De aquel ser que cumple el importantísimo rol de formador del ser humano niño o niña, del humano joven. Su ley es formar ciudadanos que reflejarán de adultos todo lo aprendido mediante procesos de enseñanza – aprendizaje.

 

En el sentido más estricto, maestro es alguien dotado de los conocimientos y la habilitación necesaria para enseñar, lo que significa impartir conocimientos en contenidos teóricos, científicos, históricos, matemáticos, lingüísticos, artísticos o técnicos. El maestro es una parte esencial del proceso de enseñanza y aprendizaje.

En la actualidad al maestro se le considera como el guía y facilitador de aprendizaje, en vez de solo transmisor de información. La palabra maestro tiene como sinónimo el término de educador; en nuestro país es común que los estudiantes o alumnos los llamen profesores.

Sin duda, la labor que desarrollan los educadores es un trabajo noble, de entrega y vocación; marca la vida de los futuros adultos y determina sus valores y hábitos: En el caso particular de nuestro país, muchas veces llegan a asumir el rol de padre o guía cuando los niños vienen de hogares desintegrados o de padres migrantes, un hecho por demás encomiable que tiene que ver con la enorme responsabilidad de formar un nuevo ser social que repercute de manera directa en la transformación de la sociedad orientada al Vivir Bien.

Por lo anterior y por otras innumerables razones   hace 93 años, se determinó valorar el desempeño del docente boliviano. El Dr. Bautista Saavedra y su gobierno, mediante un decreto supremo firmado un 24 de mayo de 1924, instauró la declaración del “Dia del Maestro Boliviano”. El decreto conmina, muy merecidamente, a rendir homenaje al boliviano que se entrega apostólicamente, desde el ámbito educativo, a la formación de bolivianos de bien. Esta fecha fue establecida en homenaje a Modesto Omiste Tinajeros, quien nació en Potosí un 6 de junio de 1840, aportó enormemente a la educación de nuestro país. Considerado por muchos escritores como "El Sarmiento boliviano", dedicó su vida a la educación popular; su personalidad y su carácter lo llevaron a crear y orientar las escuelas municipales. Fue gestor de las Asambleas del Maestro donde impartió en conferencias modernos métodos pedagógicos para su tiempo. Se consagró a la libertad de enseñanza en todos sus grados e influyó en la Ley de Libertad de Enseñanza que se aprobó un 22 de noviembre de 1872.

La voluntad que impuso en su tarea educadora lo llevó a erigirse como un ejemplo para las generaciones posteriores. Como un justo homenaje,  se escogió la fecha de su nacimiento para la  fundación de la Primera Normal de Maestros de Sucre.

Otros personajes influyentes para la educación boliviana fueron: Franz Tamayo quien explicó la urgencia de una pedagogía basada en nuestra realidad étnica antes que en modelos extranjeros en su obra: Creación de una Pedagogía Nacional. Por su parte, Avelino Siñani y Elizardo Pérez marcaron hito con la escuela productiva de Warisata. Se puede citar a más personajes que dieron a Bolivia un impulso importante en la educación pero son más importantes aquéllos maestros que, anónimamente y desde las aulas, luchan día a día por sembrar en las jóvenes mentes "la alegría de aprender" que ya Jaime Escalante hace más de 40 años enunció: La libertad y alegría de aprender es el máximo reto que todo buen maestro toma en sus manos antes de entrar al aula.

El nuevo docente bolviano

Para la actual Ley de Educación se tiene que ir más allá de la creación de Unidades Educativas o de Escuelas Superiores de Formación de Maestros, va más allá de una simple relación pedagógica docente – estudiante. La nueva educación boliviana tiene que ver con la formación de valores, los cuales en la actualidad, con la vigencia de la Ley Avelino Siñani – Elizardo Pérez, quedan establecidos con un nuevo enfoque educativo.

El nuevo docente boliviano trabaja para que la educación sea descolonizadora, liberadora, revolucionaria, anti-imperialista, despatriarcalizadora y transformadora de las estructuras económicas y sociales. El quehacer del nuevo docente boliviano está orientado a la reafirmación cultural de las naciones y pueblos indígena originario campesinos, junto a las comunidades interculturales y por supuesto de nuestra comunidad afroboliviana.

El nuevo docente boliviano está comprometido en educar para la vida y en la vida, para Vivir Bien. Desarrolla una formación integral que promueve la realización de la identidad, afectividad, espiritualidad y subjetividad de las personas y comunidades. Él sabe, de manera consiente, qué es vivir en armonía con la Madre Tierra y en comunidad entre los seres humanos.

De aquí para adelante, queda entonces un gran desafío que implica la actualización permanente y adoptar la tecnología en el aula, generar debate sobre los datos que proporciona la red de internet y filtrar lo mejor de esa información son parte de los retos que debe encarar un “maestro 2.0”, a partir del uso de nuevas tecnologías en el proceso de aprendizaje.

¡Maestra, maestro boliviano!, tengan la seguridad que tienen nuestro apoyo para lograr la formación del nuevo hombre boliviano….


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