El Día de la Mujer Boliviana conmemora el natalicio de la primera feminista del país. En todo el país se agasaja a las mujeres. La presidenta Lidia Gueiler instituyó esta celebración el 11 de octubre de 1980, en memoria de la poetisa cochabambina, Adela Zamudio, pionera del feminismo en Bolivia.

 

El Día de la Mujer Boliviana conmemora el natalicio de la primera feminista del país. En todo el país se agasaja a las mujeres. La presidenta Lidia Gueiler instituyó esta celebración el 11 de octubre de 1980, en memoria de la poetisa cochabambina, Adela Zamudio, pionera del feminismo en Bolivia.

 
Adela Zamudio del seudonimo “Soledad”, murió el 2 de junio de 1928, en Cochabamba, luego de haber recibido varios homenajes por su actividad tanto poética como educativa. En honor a ella, por su natalicio, cada onceavo día de cada octubre se conmemora el Día de la Mujer Boliviana. 
 
¿Qué significa ser mujer?
 
A partir de aquellos socialistas de los Estados Unidos que en 1909 instituyeron por primera vez el Día Internacional de la Mujer -consagrado finalmente el 8 de marzo por el incendio intencional en el que en 1911 murieron 140 operarias en una fábrica textil de Nueva York, las mujeres han recorrido, sin dudas, un largo camino.
 
Perduran aún hoy en muchos pueblos, la marginación, el sometimiento y la humillación hacia la mujer como signo natural de su cultura. Una simple mirada sobre algunas sociedades, nos muestran cuadros de horror y atraso cultural donde la mujer es denigrada en su condición básica de ser humano.
 
En otras sociedades existen también, en forma más disimulada y velada, discriminaciones sociales que van desde sueldos inferiores que el hombre por realizar el mismo trabajo, hasta situaciones de abusos físicos y emocionales.
 
Otra mirada más optimista y también realista muestra, por otro lado, la cantidad de avances científicos, tecnológicos, sociales, de los que la mujer fue protagonista, beneficiándose con igualdad de oportunidades que el hombre para estudiar, trabajar y realizarse en muchos aspectos.
 
Así va logrando la mujer, su igualdad ante la vida después de tantos años de ostracismo y oscuridad. Estar en pie de igualdad con el hombre en cuanto a derechos y responsabilidades sociales, civiles, políticas, etc., es fundamental para el desarrollo de los pueblos que buscan transitar por el progreso embanderados bajo los lemas de Justicia, Libertad, Igualdad. Sin embargo, es importante destacar que en la vida, cada uno de los sexos busca la diferenciación y la complementariedad y es así que de esa igualdad en muchos aspectos, nace también la diferenciación que le imprimirán a cada uno, su esencia particular emanada de Dios.
 
Lo masculino y lo femenino se distinguen no sólo a partir de su estructura física y síquica sino fundamentalmente por sus compromisos de vida, por sus funciones y deberes específicos que cada uno como sexo tiene. Y la misión específica del espíritu encarnado en sexo femenino, es la realización del amor y la armonía en sus múltiples manifestaciones.
 
La función femenina es universalmente igual en toda situación de encarnado: función de educar, de fomentar la armonía, el amor, la paz, la serenidad y de brindarse a los demás, independientemente de la época, costumbres, nivel social.
 
El estado de mujer, lo femenino como principio creativo, posibilita ejercitar y acrecentar la capacidad inherente que se tiene como sexo, para desarrollar la dulzura del carácter, la tolerancia por los errores ajenos y, fundamentalmente, el renunciamiento en beneficio de la armonía y la unión de los seres queridos.
 
La mujer en su función de esposa y sobre todo madre, renuncia en forma cotidiana, silenciosa y a veces hasta desapercibida para el resto de la familia, a sus gustos, a algunas comodidades, a su tiempo de descanso sobre todo en los primeros años de crianza de sus hijos.
 
Asumir con humildad esta postura, implica entender espiritualmente el compromiso que se asume ante Dios y la vida cuando se encarna como sexo femenino. Ser mujer implica conocer y aceptar con humildad y alegría ante la vida, su condición, aquella que le permite ser hija, hermana, esposa, madre.
 
En cada uno de estos roles y funciones, ella puede desarrollar la entrega solidaria, la armonía y la unificación de los seres a través del diálogo más sereno y afectuoso. Sin dudas, no todas las mujeres son iguales porque tampoco no todos los espíritus son iguales, cada uno está en lucha con sus propios errores, con sus disconformidades o rebeldías a la vida por la situación que le tocó vivir.
 
Cada uno es especial y diferente, pero cada uno cuenta también con este potencial para desarrollar, con las condiciones familiares que necesita para su progreso y con el estímulo constante de actuar en concordancia con el bien que intuye y que en la mujer, por su propia condición, se da con más naturalidad.
 

Ser mujer, entonces, significa mucho más que haber nacido físicamente mujer, implica conocer y aceptar espiritualmente los deberes que le son propios a su condición, desarrollar los valores que harán de su vida un hecho trascendente, pensando y actuando en función del amor y la unificación de los demás para poder renunciar cuando es necesario y reclamar cuando es preciso.us.

 

La presidenta Lidia Gueiler instituyó esta celebración el 11 de octubre de 1980, en memoria de la poetisa cochabambina, Adela Zamudio, pionera del feminismo en Bolivioto.

 


Participación de la mujer en la lucha por las reivindicaciones sociales.

Particpación de la mujer boliviana en la Asamblea Legislativa del Estado Plurinacional de Bolivia. En la actualidad está a la par del hombre   cuanto a derechos y responsabilidades sociales, civiles, políticas, etc.,

 


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