La historia tradicional, muchas veces habla de los acontecimientos sin tener en cuenta el proceso. Las fuentes que se utilizan para la investigación tradicional son fuentes oficiales: documentos, constituciones, decretos y por lo general esta historia es una historia oficial, una historia política, o como dicen algunos críticos la “historia de los ganadores”.

 

Pero, qué hay de la historia oculta o no mencionada, qué es de aquella historia escondida por intereses sociales, políticos, económicos o hasta raciales. Esa es la historia que el estudiante boliviano desconoce. Al conocerla se espera espíritu crítico cuestionándose porqué esa historia fue escondida y porqué no se encuentra en los libros de enseñanza. 

 
La nueva educación boliviana busca descolonizarse y eliminar todo tipo de discriminación étnica, racial, social, cultural, religiosa, lingüística, política y económica. El acceso y permanencia de todos los bolivianos al sistema educativo debe darse en igualdad de oportunidades y condiciones.
 
El conocimiento de la historia de los pueblos, de los procesos liberadores de cambio ayudará a superar estructuras mentales postcoloniales, mediante el reconocimiento, revalorización y fortalecimiento de las identidades propias y comunitarias. La idea es construir una nueva sociedad libre de toda discriminación y exclusión.
 
Por lo tanto, deberá considerarse el estudio de la Historia de los Pueblos Indígenas Originarios considerando el proceso histórico contemporáneo. Se debería aspirar que en una clase de Historia se establezca la relación más estrecha entre lo que está fundamentado en hechos y lo emocional.
 
Al hablar de historias olvidadas, el investigador Abraham Delgado Mancilla, nos indica que especialmente las insurrecciones indígenas y populares de los Amaru y de los Katari, son las verdaderas gestas libertarias. Agrega que “las supuestas gestas libertarias encabezados por los mestizos o criollos, hoy constituidos como revoluciones, son meros enfrentamientos entre grupos elitistas de aquellos años de la colonia, por el control del poder económico o las riquezas de esos tiempos”. Tomás Katari, Túpac Amaru, Túpac Katari, Gregoria Apaza, Bartolina Sisa, Juana Azurduy y Manuel Ascencio Padilla y muchos otros pareciera que han sido olvidados históricamente. 
 
Fausto Reinaga en su libro “La Revolución India”, nos decía al hacer un seguimiento de la valoración histórica que le dábamos a ciertos personajes de la historia nacional allá por la década del 70 del siglo pasado: “No existe una estatua de los grandes héroes indios, como Tomas Katari, Tupaj Katari, Bartolina Sisa, Manuel Cáceres, Juan Huallparrimachi, Zarate Willka… y algo peor, no hay una estatua de los verdaderos forjadores de la nacionalidad boliviana; vale decir, de los grandes mestizos Guerrilleros de la Independencia, como Juana Azurduy de Padilla, Manuel Ascencio Padilla, Lanza, Muñecas, Warnes, Mendez, etc.”
 
Según la historia tradicional se cuenta que los primeros movimientos independentistas comenzaron el 25 de mayo de 1809 cuando estalló la Revolución de Chuquisaca encabezada por Bernardo de Monteagudo, Jaime de Zudáñez y otros que pusieron en marcha el movimiento de la Independencia Hispanoamericana. Un mes y medio después estalló la revolución en La Paz, liderados por Pedro Domingo Murillo, que fue violentamente reprimida por los españoles, ahorcando a los líderes independentistas.
 
Pero qué hay de los levantamientos indígenas de la colonia, en especial de los del siglo 18. ¿Tuvieron realmente repercusión histórica? Creemos que sí, por ello es necesario comenzar a analizar las consecuencias de los levantamientos indígenas que no fueron consideradas revoluciones trascendentales para lograr la independencia y origen de nuestra Patria.
 
Abraham Delgado Mancilla, nos dice: “Las insurrecciones indígenas tienen sus propias facetas históricas, sin embargo, cabe señalar para la ocasión, que son luces que han iluminado a la sociedad indígena de los tiempos presentes”.
 
Añade que: “Tomas Katari, por ejemplo, es el ideario de Julián Apaza en aquellos años, donde se gesta el proceso de liberación de las naciones indias. Porque Apaza, se imagina en una fusión de dos personajes como Tupaj Amaru y Tomas Katari, para constituir su propio nombre de guerra como Tupaj Katari”.
 
Una insurrección indígena “escondida” es la del Tumpa, un chiriguano - guaraní del oriente boliviano, quien se rebeló contra el Estado y la república colonial en 1892, es decir, antes de la Guerra Federal, con resultados fatídicos. Esta insurrección no está investigada profundamente, pero se constituye en el primer gesto libertario y de la libre determinación de las naciones indígenas orientales del país.
 
Otra de las insurrecciones más brillantes y militaristas, fue sin duda, la del levantamiento del general de los aymaras y una parte de los quechuas del sur del departamento de La Paz por Pablo Zárate Willka en 1899, en medio de la conocida Guerra Federal.
 
Al margen de los levantamientos indígenas en el territorio altoperuano, las guerrillas desempeñaron un papel sumamente importante en la consecución de la independencia de Bolivia. El cura Ildefonso de las Muñecas cubrió y luchó en el norte del Lago Titicaca, Sorata y Yavi; en el sudeste, entre Camargo y Cotagaita estaba Vicente Camargo; entre los ríos Grande y Pilcomayo, y en la Laguna combatían los esposos Padilla; en el este entre Vallegrande y Santa Cruz de la Sierra, ponía en jaque a las autoridades españolas, el valiente guerrillero Ignacio Warnes; y por último en el sur, o sea en Chichas y Tarija, se encontraban Eustaquio Méndez, Manuel Rojas y Francisco Pérez de Uriondo.
 
Fracasada la intervención militar de los tres Ejércitos Auxiliares argentinos y ante la súbita aparición de grupos guerrilleros en casi todo el territorio del Alto Perú, se organizó, por parte de las fuerzas realistas, una cruenta arremetida entre los años 1815 y 1816, logrando paralizar prácticamente toda la actividad subversiva y dando muerte a sus principales líderes como Ascencio Padilla, quien cayó heroicamente en El Villar bajo la espada del comandante realista Aguilera, tras la muerte del patriota, su esposa, Juana Azurduy continuó su lucha.
 
Juana Azurduy también fue una de las heroínas ignoradas por la historia formal, peleó en las guerras de la independencia hispanomaricana por la emancipación del Río de la Plata.En 1825 el Libertador Boliviar la ascendió a coronel y le otorgó una pensión con la que pudo sobrevivir hasta que cinco años despues dejó de recibirlas. Tuvieron que pasar más de cien años, para que su cuerpo y memoria fueran restablecidos. En 2009 Argentina la ascendía a general del Ejército argentino y Mariscal del Estado boliviano.
 
El 14 de septiembre de 1816. Vicente Camargo e Ignacio Warnes también fueron derrotados sangrientamente por los españoles. Tendencia que continuaría en el levantamiento de Cochabamba en septiembre de 1816 al que se reunieron otras provincias de Charcas.
 
La rica historia nacional merece muchas más líneas por escribir. Puede que aparezcan comentarios en contra por esta nueva forma de analizar y contar los hechos que describen nuestra formación territorial, política y social.
 

Abraham Delgado Mancilla, nos indica que especialmente las insurrecciones indígenas y populares de los Amaru y de los Katari, son las verdaderas gestas libertarias.

 

Al hablar de historias olvidadas, el investigador Abraham Delgado Mancilla, nos indica que especialmente las insurrecciones indígenas y populares de los Amaru y de los Katari, son las verdaderas gestas libertarias.

 


Juana Azurduy también fue una de las heroínas ignoradas por la historia formal, tuvieron que pasar más de cien años, para que su cuerpo y memoria fueran restablecidos. En 2009 Argentina la ascendía a general del Ejército argentino y Mariscal del Estado boliviano.

 


La rica historia nacional merece muchas más líneas por escribir. Puede que aparezcan comentarios en contra por esta nueva forma de analizar y contar los hechos que describen nuestra formación territorial, política y social.

 


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