Navidad, regalos, alegrías, desigualdad, injusticias, deseos, valoraciones…son algunas de las acciones y sentimientos que cometemos en el transcurso de la fiesta que está centrada en el nacimiento de un ser de luz, del nacimiento de un ser de paz, justicia y amor: Jesús.

 

En estas fechas muy pocos dejan de viajar para estar cerca a sus seres queridos. Conseguir pasajes de buses o de avión para trasladarse no es sencillo; pocos tienen la posibilidad de realizar viajes, los más solo se conforman con hacer llamadas o enviar mensajes.  

Las fiestas de navidad y de año nuevo, junto a las fiestas patrias, los aniversarios familiares o los cumpleaños son un buen justificativo para fomentar la interacción con los seres queridos, debido a costumbres socialmente admitidas y, de manera obvia, a actos culturales que están forjadas como “fechas familiares”.

La importancia de las fiestas de fin de año está centrada para la familia, en la evaluación y la proyección. Se realizan análisis de lo que se hizo, bueno, regular o malo en el año y se planifican los nuevos objetivos y las nuevas metas por conseguir. Se puede decir que se cierra una página, bien o mal escrita, para abrir otra, limpia y clara sirve para reescribir nuevas esperanzas.

La mejor evaluación, cerrando un tiempo, debe hacerse tomando en cuenta a los seres que están junto a nosotros. La valoración de lo hecho y no hecho, se realiza en torno al grupo familiar. Lo individual queda en segundo plano, ya que hasta el más soltero, dictamina sus decisiones en base a la dirección de los padres o tal vez en proyección de la familia a formar.

En la familia uno aprende a ser un ser social, en ella se aprende a hablar, a caminar, entre otros. En el colegio se adquieren conocimientos y se refuerza lo que ya se ha aprendido en la familia. Entonces, la familia es el núcleo inicial de los modelos y valores sociales, por eso se los psicólogos determinan que cuando uno realiza evaluaciones de fin de año, uno toma como referencia su núcleo de vida el cual está en la familia. Es importante volver al origen, volver a la familia cada fin de año para oír críticas constructivas.

La navidad esta forjada como una celebración para pasarla junto a los más cercanos. No importa si esa familia es más o menos religiosa. La navidad origina ritos incuestionables o muy evidentes, el de la unión familiar.

Es por el cristianismo que se celebra el nacimiento de un ser que dio mayor significado e importancia al amor, la paz, la solidaridad y la fe. De cierta manera se celebra la unión familiar, por una adoración a la familia sagrada, pero hay mucha gente que se siente sola en estas fechas y es esas personas que es necesario acoger y reunificar.

Los conflictos son constantes en todo el año o la gestión, el estrés es muy común en la mayoría de las personas, en especial en las que viven en las áreas urbanas. Los conflictos sociales, políticos o personales han sido el pan de cada día en el año, y es debido a esto que las personas están presionadas por aparentar alegría y simpatía, teniendo que dar acogida a familiares y personas en las fiestas de fin de año sin desearlo de corazón.

Un consejo sano, traten de ser sinceros en estas fechas. Mucho más si están sobrecargados emocionalmente. Primero sincérense consigo mismo y luego con los más cercanos para lograr su apoyo y su comprensión. Está prohibido fingir alegría en estas fechas, no es lo correcto, porque los demás lo notan y lo que es peor lo sienten.

La imagen de la navidad, implantada por las campañas publicitarias, en la que se ve a personas contentas adquiriendo regalos para sus allegados, ha convertido el propósito navideño en alegrías y sonrisas individualistas y egocentristas. Es una fantasía pensar que en diciembre, todos son felices, todos no tienen problemas.  

Cada fin de año, pese al consumismo excesivo, se tiene por lo menos un compromiso: el de saludar y desear lo mejor. El hecho de dar regalos tiene su importancia y mucho más si se da celebrando un episodio que hace referencia histórica al nacimiento de un ser de paz, solidaridad, justicia y amor. No perdamos el sentido real de los agasajos de fin de año.

La Navidad y sus costumbres

Las tradiciones navideñas se han desarrollado en base a lineamientos católicos, donde se han incorporado tradiciones y creencias étnicas de cada región, en especial en Bolivia y en Latinoamérica.

La Navidad surgió en el siglo III, desde estas fechas se celebra el nacimiento de Cristo. Existen datos relacionados con los romanos, los cuales celebraban a sus diferentes dioses y héroes entre el día 17 y el 23 de diciembre. Solían abandonar sus negocios y ejercitaban artes culinarias. El 25 de dicho mes rendían una celebración pagana dedicada al Sol.

Entre nosotros y con el transcurrir del tiempo, ha pasado a formar parte de nuestro entorno navideño la Navidad anglosajona, centrada el Santa Claus o Papá Noel. Los regalos, la nieve, los trineos, el árbol adornado, aunque esta última tiene un origen más germánico. Es difícil dar cuenta de cuándo se empezó a celebrar las fiestas navideñas tal cual la conocemos hoy. Las costumbres, mitos y leyendas son una suma mundial de contribuciones e iniciativas.   

La aparición de Papá Noel también llamado Santa Claus, Sinterklaas o Pere Noel, según el país, así como la tradición del árbol navideño o la representación del pesebre, son costumbres que provienen tanto de la leyenda como de la realidad. La figura de Papá Noel, por ejemplo, está inspirada en la vida del obispo de Mira, en la actual Turquía, conocido hoy como San Nicolás, que fue muy popular por su bondad y generosidad con los pobres.

Sobre el nacimiento de Cristo, no hay un día exacto. Lo que sí se sabe es que fue durante el reinado de Herodes, cerca del siglo IV. Fue el Papa Julio I quien estableció que el 25 de diciembre de cada año se celebre dicho nacimiento. Este día coincide con los solsticios que se celebran desde la antigüedad.  

Hoy despojémonos de egoísmos, de soberbia, de tristezas y de envidias. Llenemos nuestras vidas de alegría, estamos de fiesta, un día como hoy nació Jesús. Compartamos nuestras bendiciones en un abrazo, en una sonrisa, seamos felices, agradecidos, regalémonos los unos a los otros... festejemos la Navidad, siendo buenos padres/madres, buenos hijos/hijas, buenos hermanos/hermanas, buenos amigos/amigas…seamos mejores personas.

La navidad esta forjada como una celebración para pasarla junto a los más cercanos. No importa si esa familia es más o menos religiosa. La navidad origina ritos incuestionables o muy evidentes, el de la unión familiar.


Cada fin de año, pese al consumismo excesivo, se tiene por lo menos un compromiso: el de saludar y desear lo mejor. El hecho de dar regalos tiene su importancia y mucho más si se da celebrando un episodio que hace referencia histórica al nacimiento de un ser de paz, solidaridad, justicia y amor. No perdamos el sentido real de los agasajos de fin de año.


Hoy despojémonos de egoísmos, de soberbia, de tristezas y de envidias. Llenemos nuestras vidas de alegría, estamos de fiesta, un día como hoy nació Jesús.


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