En estos tiempos mucho se habla de crisis económica y la familia es la que sobrelleva con más peso los momentos de preocupación económica. Está comprobado que buena parte de dicha crisis se da por una mala planificación del presupuesto familiar.

 

Cesar Nina, Auditor y experto en Planificación, nos aclara: “Un presupuesto es un plan, una herramienta que te ayuda a tomar decisiones.  Vivir con un presupuesto significa optar por vigilar conscientemente tus ingresos, gastos y asegurarte de no gastar más en los segundos que en los primeros.  Se trata de administrar tu dinero y aprovechar al máximo cada moneda que se tiene”.

Consultado sobre cuáles son los principios básicos para la elaboración de un presupuesto, nos menciona que "cuánto mejor se atienda un patrón de ingresos y los hábitos de gasto, tanto mayor control se tendrá sobre ellos. Manifiesta que la elaboración de un presupuesto efectivo no requiere el registro de gastos mínimos, sino de destinar cantidades para satisfacer prioridades y mantenerse firme en ellas".

Respecto a los créditos, enfatiza que no es una partida del presupuesto, sino una forma de pagar las partes que lo conforman. Es el planeamiento de una estrategia para ahorrar y pagar al contado las compras importantes ayuda a evitar trampas financieras peligrosas (intereses excesivos, plazos extendidos, etc.). Por ultimo recalca que seguir un presupuesto básico y familiar, ayuda a eliminar preocupaciones, estrés y tensiones causadas por las finanzas del hogar.

La propuesta es adquirir ciertas posturas, tales como la prudencia, para tomar las mejores decisiones; la disciplina, para apegarse al presupuesto y a las decisiones que sean tomadas; y, por último, la honestidad, para no hacer trampas engañarse a sí mismo.

Nina, consultor y catedrático universitario, termina remarcando que "para empezar a vivir con un presupuesto, lo primero que se debe hacer es crear conciencia, no sólo de la situación financiera actual, de los ingresos, de los egresos y de los hábitos, sino también de lo que sucede alrededor.  Los gastos impulsivos o no planificados  afectan cualquier presupuesto en gran medida, así sea familiar".

Las estrategias sugeridas ayudarán a evitar los gastos impulsivos.  La idea o propósito es retrasar las compras, el tiempo que sea necesario con el propósito de establecer si se necesita o no el producto que se desea obtener. Toda la familia se beneficiará con un presupuesto controlado, la condición es que todos los integrantes deben estar de acuerdo con él y todos deben participar en su elaboración.  Se debe pensar que este plan es un “plan de gastos”. En realidad es una forma de gastar con inteligencia.

Conceptos elementales para presupuestar

Los tan ansiados y buscados ingresos, se deben comprender desde dónde provienen, con sus altas y bajas durante todo el año. Se recomienda establecer la periodicidad de los ingresos para después hacer una proyección total.

Los egresos (los gastos), infaltables cada mes,  se sabe que son diarios, semanales, quincenales, mensuales, semestrales o anuales. Dependiendo de las actividades de los miembros de la familia o de la familia en sí.  

Las metas pueden ser a corto plazo (menos de 12 meses), mediano plazo (hasta dentro de 5 años) y largo plazo (de 5 a 20 años). Estos objetivos económicos pueden  ser escritos y ser puestos a consideración de los miembros de la familia. Además de la propia voluntad del jefe de familia y el deseo de no darse por vencido (ni dejar que su familia lo haga), hay algunas formas de asegurar el éxito, como ser: metas realistas, listas escritas, revisión de todas ellas entre toda la familia, no sentirse presionado por alcanzarlas pero tener la firme convicción de querer lograrlas.

Los hábitos, hay que tenerlos pero también dominarlos. Hay que comprenderlos y ubicarlos para saber dónde se gasta, cómo se gasta y qué miembros de la familia gastan y por qué.

Es aconsejable y primordial tener mecanismos de ahorro y gasto. La idea es elaborar un plan de ahorro y reservas que sean apropiados. Obtén las cuentas bancarias más convenientes para llevar a cabo tu presupuesto y mantenerlo funcionando.

Se debe tomar muy en cuenta el planeamiento, este nos ofrece proyectar los ingresos. La idea es conocer las fuentes de ingreso y la frecuencia de estos, lo prioritario es tener, por lo mínimo un veinticinco por ciento del trabajo asegurado.

A no olvidar las obligaciones, o sea los “pagos necesarios”, tales como el préstamo hipotecario o el pago del alquiler de la vivienda o los seguros del auto o la casa, o los impuestos y servicios. Con seguridad, dentro de las necesidades, hay artículos “consumibles” como los alimentos, que debes cubrir todos los meses.

El dinero de bolsillo, es aquel dinero que debes gastar en eventos cotidianos, como almuerzos, tés, refrigerios y otros. Hay que apartar una cantidad para cubrir gastos que confieran a toda la familia (como salidas conjuntas o actividades rutinarias).

Balancee su economía, una y otra vez, es más que seguro que el primer presupuesto que realices no saldrá perfecto, es más puede estar totalmente desbalanceado.  Hagan correcciones hasta que se logre un saldo aceptable. Estiren, aflojen, planifiquen y vuelvan a hacerlo hasta que exista satisfacción. Lo básico es aprender a vivir dentro de los límites auto establecidos por los ingresos para que no se vean sobrepasados por los gastos.

¡A comprar en grande!

Antes de lanzarse a comprar ese nuevo… (Imagina la gran compra que desees), probablemente tengas que  tomar en cuenta que un arreglo podría salir más barato que una gran compra.  Podría ser que se llegaría a gastar solo un tercio o menos del dinero ahorrado para arreglar algo que aún podría servir.

¿Realmente se necesita?  ¿Hay suficientes razones para prescindir de ese artefacto, mueble, vehículo, etc.? Y si realmente se quieres o se necesita, se debe tratar siempre de buscar una compra o solución más barata.  Recuerden que “la necesidad nunca ha hecho un buen trato”, así que cuando entre a un negocio, no pongan cara de “quiero tenerlo”. Simplemente, eche un vistazo y regatee. Cuanta más información tenga sobre el producto que desea adquirir, mayor es su posibilidad de elegir alguno que realmente dure muchos años.

Se debe tener muy en cuenta las grandes compras, puede usar la estrategia del mitad y mitad.  Es decir, pensar en el pago de la compra en un cincuenta por ciento al contado y cincuenta por ciento con crédito.

Los integrantes de la familia y sus gastos…

Si ya se tiene una vida familiar y un presupuesto en común, entonces deberán trabajar juntos con objetivos comunes. Comiencen por revelar a la pareja cualquier secreto financiero que posea.  De seguro esto evitará muchas discusiones en el futuro.

A los hijos pequeños se les debe enseñar la realidad sobre las publicidades y los comerciales. Explíquenles qué es un truco publicitario y, aunque parezca que no entiendan, asimilarán el concepto desde muy temprana edad y les servirá en el futuro. En cuanto a los adolescentes, tomen en cuenta dos sencilla reglas: Los adolescentes que quieren gastar dinero a su manera, deben ganar su propio dinero y un adolescente que gana dinero y que le costó trabajo tiene más oportunidades de evitar las cosas costosas y superficiales, que el adolescente que gasta el dinero de sus padres sin detenerse a pensar de dónde proviene.

Las anteriores reflexiones y consejos solo funcionaran, evitando que los parientes más “cariñosos” o “dadivosos” como los abuelos principalmente, o los tíos u otros familiares no les proporcionen dinero para los “antojos” o “caprichos” de sus hijos. Téngalo muy en cuenta.

Ahorrar es una virtud, siempre y cuando su nivel de ingreso lo permita. En todo caso, una persona que ahorra está pensando en tener mejores condiciones de vida en el futuro. Por ello, desde niño deberíamos aprender a reservar cosas para el futuro.

Si tienes un monto de ingreso que percibes de manera periódica, calcular el monto que puedes ahorrar no es difícil, sólo es necesario ordenar y clasificar nuestros gastos y restarle a los ingresos. Eso sí, si deseamos gastar más de lo que ganamos, nunca podremos tener la posibilidad de ahorrar. Por tanto, ahorrar es un hábito que requiere de mucha disciplina. Recomendaciones de la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero - ASFI

Cuánto mejor se atienda un patrón de ingresos y los hábitos de gasto, tanto mayor control se tendrá sobre ellos. La elaboración de un presupuesto efectivo no requiere el registro de gastos mínimos, sino de destinar cantidades para satisfacer prioridades y mantenerse firme en ellas.


Los objetivos económicos pueden  ser escritos y ser puestos a consideración de los miembros de la familia. Además de la propia voluntad del jefe de familia y el deseo de no darse por vencido (ni dejar que su familia lo haga), hay algunas formas de asegurar el éxito.


Balancee su economía, una y otra vez, es más que seguro que el primer presupuesto que realices no saldrá perfecto, es más puede estar totalmente desbalanceado. 


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