En la vida del estudiante en edad escolar hay múltiples factores que influyen en el rendimiento, si bien es cierto que la disciplina y orden asumida como una conducta personal es uno de ellos, también lo es de una manera muy importante el factor de la alimentación. 

 

 

Para las niñas y niños en edad escolar el desayuno es la comida más importante del día ya que su organismo no ha recibido nutrientes, minerales y vitaminas durante 10 a 12 horas que duró el descanso de la noche. Por otra parte, la mayoría de las personas durante el día no consumen una alimentación adecuada, recurriendo a la oferta de la comida rápida, cuyos alimentos contienen muy pocos minerales y vitaminas, que desfavorecen un desarrollo físico adecuado.

 
Para la alimentación y nutrición de las niñas y niños en edad escolar cabe preguntarnos ¿cómo? ¿De qué y para que alimentamos?, por supuesto que para el óptimo desarrollo de nuestro organismo, particularmente para el funcionamiento de nuestro cerebro necesitamos insertar a nuestro organismo las siguientes vitaminas: Vitaminas del grupo B, vitamina E, vitamina C, determinadas sales minerales, Oligoelementos y Ácidos grasos esenciales. Entonces, lo que necesitamos para que nuestro cerebro funcione de manera adecuada y nuestra mente este despierta para pensar, memorizar, retener información, tener un buen rendimiento escolar y realizar actividades de manera eficiente, el cuerpo necesita diariamente una serie de vitaminas y minerales que son entregadas a través de los alimentos, y estas intervienen directamente con el rendimiento, concentración e iniciativas propias. 
 
El rendimiento intelectual y el estado de ánimo de las personas son importantes, sin ellas será mucho más difícil que el cerebro rinda al máximo. El cerebro cobra su desarrollo hasta en un 90 % en los primeros tres años de vida del ser humano, posteriormente lo hace de manera más lenta hasta alcanzar su desarrollo y crecimiento total. Aunque su crecimiento tiene un límite, su desarrollo nunca termina. Esto quiere decir que van aumentando y mejorando las funciones que realiza y este proceso dura toda la vida. El cerebro necesita mucha glucosa para su funcionamiento y para tener energía, sin ella no puede enviar mensajes a las neuronas. “De acuerdo a la opinión de los especialistas en nutrición “las investigaciones realizadas revelan que el desayuno de la mayoría de las niñas y niños en edad escolar es muy pobre en calidad, pues este alimento consiste generalmente en té o café con pan en algunas ocasiones acompañadas con mantequilla y, ocasionalmente acompañadas por derivados de leche y frutas.
 
En Bolivia, el Ministerio de Salud recomienda usar el Arco Alimentario, que indica la variedad y proporción de alimentos que se deben consumir durante el día. Por lo que corresponde elegir una mayor cantidad de alimentos que están en la base del Arco Alimentario, seleccionando diversos alimentos dentro de cada grupo. También necesita de las vitaminas y minerales que podemos adquirir por medio de las frutas y verduras, y todas éstas ayudan a conservar la salud y mantener el cuerpo funcionando normalmente, lo que ayuda al cerebro a no tener que realizar trabajos extras y a mantenerse saludable y activo. La energía que necesita tanto el cerebro como el cuerpo nace de la glucosa la cual es azúcar y se obtiene también de las frutas, verduras, chocolates, miel o dulces también se obtiene de los alimentos que contienen carbohidratos como son los cereales como el arroz, maíz, trigo o avena y de los tubérculos como la papa, la yuca, también de los alimentos que contienen grasas como la carne y los aceites. Por otro lado, necesita proteínas, ellas ayudan a que el cerebro piense, recuerde, analice y realice muchas de sus principales funciones. Las proteínas son indispensables para producir unas sustancias llamadas neurotransmisores, que son las que permiten el paso de señales de una neurona a otra. Las proteínas las podemos adquirir por medio de las leguminosas como el poroto, las lentejas, habas, también por medio de las carnes, sobre todo de los pescados y de los alimentos de origen animal, como los huevos, leche o quesos. No se debe permitir que un niño se salte el desayuno porque se le puede bajar la glucosa y eso afectará su rendimiento escolar. Debemos recordar que pasó en ayuno durante la noche y si no prueba alimentos en la mañana se sentirá apático, decaído y hasta se dormirá en clase. También debemos evitar que coma demasiado en la noche, peor aún si son alimentos con mucha grasa porque obligará a su estómago a trabajar más de la cuenta y al siguiente día se sentirá cansado.”El niño debe ser estimulado para que coma los mismos alimentos que el resto de la familia, haciendo la comida principalmente junto con ella, lo que ayuda a su integración psicológica y a crear hábitos dietéticos sanos”. Otra probabilidad es que tenga dolencias estomacales y eso no le impedirá estudiar bien durante el día. En época de exámenes se debe incentivar a los niños a que consuman muchas verduras porque aportan potasio, magnesio, ácido fólico y fibra. Se sentirá bien, estudiará mejor y rendirá adecuadamente. En las tardes o mientras estudia no consuma golosinas como dulces, pastas, galletas o comida rápida, esto le dará energía pero también generará sobrepeso. Es mejor que para el cerebro coma habas, nueces y maní. Tome yogur con un sándwich de queso o de carne con lechuga. Otra opción es comer frutas y tomar zumos naturales. 
 
El consumo excesivo de bebidas excitantes como el café, el té, las gaseosas u otro tipo de bebidas estimulantes mantienen la mente despierta pero no aumentan la concentración ni la memoria. Una mala nutrición es causada por una insuficiencia o exceso de uno o más nutrientes en la dieta. Una persona corre riesgo de malnutrición si la cantidad de energía y/o nutrientes de la dieta no satisface sus necesidades nutricionales. La obesidad es más grave aún además de perjudicial si se presenta en la infancia, ya que la cantidad y volumen de células grasas que se forman en esta etapa son mayores a las de un niño con peso normal, dando como consecuencia altas probabilidades de presentar numerosas enfermedades crónicas, entre las que se incluyen la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y otros.
 

La obesidad infantil es considerada una enfermedad ya que tiene consecuencias físicas, psicológicas y sociales en el desarrollo de los niños que la padecen, afectando la autoestima, su motricidad y la capacidad para relacionarse. Los niños con sobrepeso u obesidad a menudo son objeto de burlas dando como consecuencia problemas emocionales, depresión, se les dificulta relacionarse con su contexto debido al auto concepto negativo que construyen de sí mismos. Por otro lado su motricidad se ve afectada al no poder realizar las actividades escolares de la misma forma que sus compañeros y se aíslan, se les dificulta el proceso de aprendizaje, debido a las afectaciones en todos los aspectos de su desarrollo.

Para la alimentación y nutrición de las niñas y niños en edad escolar cabe preguntarnos ¿cómo? ¿De qué y para que alimentamos?, por supuesto que para el óptimo desarrollo de nuestro organismo, particularmente para el funcionamiento de nuestro cerebro necesitamos insertar a nuestro organismo las siguientes vitaminas: Vitaminas del grupo B, vitamina E, vitamina C, determinadas sales minerales, Oligoelementos y Ácidos grasos esenciales.

 


En nuestro país, el Ministerio de Salud recomienda usar el Arco Alimentario, que indica la variedad y proporción de alimentos que se deben consumir durante el día. Por lo que corresponde elegir una mayor cantidad de alimentos que están en la base del Arco Alimentario, seleccionando diversos alimentos dentro de cada grupo.

 


El consumo excesivo de bebidas excitantes como el café, el té, las gaseosas u otro tipo de bebidas estimulantes mantienen la mente despierta pero no aumentan la concentración ni la memoria.

 

 

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