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Detalles: Categoría: Escuela y comunidad | Publicado el 03 Octubre 2017 | Visitas: 2236

Este 10 de octubre nuestro país conmemora 35 años de vida democrática ininterrumpida, que constituyen el periodo más prolongado de institucionalidad de nuestra historia. Una adecuada lectura de ese lapso de tiempo nos señala que si bien nos falta resolver muchos de nuestros problemas, sí se produjeron importantes avances en la construcción de nuestro Estado Plurinacional.


Bajo la mirada anterior es necesario entrar en espacios de reflexión de cómo continuar los procesos de cambio de la construcción, de la defensa y de la convivencia democrática.

Desde 1982 el país ha logrado consolidar las libertades ciudadanas, fortalecer sus instituciones, institucionalizar el voto e incluir a otros actores antes olvidados. Surge la interrogante, después de 35 años de “vida democrática”, ¿cómo está nuestro país?
 
Para quienes han vivido en dictadura, la respuesta parecerá obvia y bastará con contraponer un régimen frente al otro (democracia versus dictadura). Producto de este ejercicio es posible que las opiniones identifiquen dos grandes conquistas: la recuperación del voto y la afirmación de las libertades ciudadanas. Para quienes han nacido y crecido en democracia tomará algo más de esfuerzo el responder.
 
Como conclusión podemos definir que 35 años después, la democracia está en constante construcción, por lo que no deberá reducírsela a un simple hecho histórico, como fue en su momento la recuperación del voto en 1978 o la inauguración del primer gobierno democrático en 1982. Ambos hechos forman parte de un mismo proceso, por lo tanto comparten un mismo objetivo: el vivir bien.
 
Esto implica ejercitar plenamente nuestras libertades ciudadanas, entre ellas el derecho a votar y ser elegido. Implica también sentirse igual ante las leyes y las instituciones. Participar de las grandes decisiones del Estado y los gobernantes. Todo esto se ha logrado en estos 35 años, con más desafíos que logros obtenidos.
 
Más allá del descrédito de los políticos, principales actores del caminar democrático y los errores cometidos, la democracia está viva. Algunos partidos han desaparecido y hasta algunos gobiernos han caído, pero la democracia está de pie. A veces al borde de algunos colapsos y abismos, pero de pie.
 

La mayoría de los jóvenes nunca vivieron un solo día en dictadura. Para los mayores la dictadura es una página en un libro de historia, o una abstracción de lo más aberrante de la condición humana que no se debe olvidar.
 
Juventud como futuro de la democracia y la igualdad
 
El mundo actual es mundo de los jóvenes, por lo que es necesario fomentar en ellos valores que les conviertan en actores centrales para construir una sociedad más democrática y equitativa.
 
La idea es garantizar la protección de los derechos fundamentales, no sólo de los jóvenes, sino de todos los ciudadanos. La meta debería ser avanzar en la promoción de los derechos económicos, sociales y culturales.
 
Eso sí, los jóvenes son actores que deben contribuir a la formulación, ejecución y evaluación de los proyectos y desafíos propuestos.
 
Compromiso con la educación
 
Uno de los aspectos que requiere mayor énfasis es la educación de los jóvenes de la nación. El compromiso es el de continuar con el mejoramiento de la cobertura y calidad de la educación escolarizada, mediante el apoyo a los niños y jóvenes que quieran seguir sus estudios, además de impulsar la formación laboral.
 
Hay una manera directa de conocer la diaria y palpitante realidad boliviana, así como de avizorar la capacidad creadora de un pueblo empeñado en conquistar hoy lo que otros imaginaron para mañana, o para nunca.
 
Desde el 10 de octubre de 1982, el pueblo boliviano está avanzando en los planos de la reivindicación social, la afirmación de su soberanía, el rescate de la heredad patria, la propiedad de los recursos naturales y la comprobación de que es posible ser un país que asume su destino soberano con ejercicio de la democracia, en libertad y con independencia.
 
En Bolivia se dieron y se están dando cambios trascendentales en favor del pueblo. Y esas conquistas las crea, sostiene y defiende el mismo pueblo.
 
Preguntas importantes
 
Al concluir ese largo recorrido histórico deberíamos retomar la clásica definición de democracia como “el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo” y hacernos algunas preguntas:

 

La democracia está en constante construcción, por lo que no deberá reducírsela a un simple hecho histórico, como fue en su momento la recuperación del voto en 1978 o la inauguración del primer gobierno democrático en 1982.

 


En sentido estricto la democracia es una forma de gobierno, de organización del Estado, en la cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta que le confieren legitimidad a los representantes.

 


En sentido amplio, democracia es una forma de convivencia social en la que los miembros son libres e iguales y las relaciones sociales se establecen de acuerdo a mecanismos contractuales.