Nuestra Patria está construida en memorables y heroicos quince años de lucha independentista, pero ese es el “final” de una etapa de la historia que comenzó mucho antes y por ello es necesario mencionar la figura y significación del 16 de Julio junto a Don Pedro Domingo Murillo y los Protomártires de la Independencia.

Bolivia, nuestra Patria, está construida en memorables y heroicos quince años de lucha independentista por parte de miles de patriotas que bajo la meta de lograr la libertad individual y común ofrendaron sus vidas, sus bienes y consiguieron la independencia del país un 6 de agosto de 1825. Ese es el “final” de una etapa de la historia que comenzó mucho antes y por ello es necesario mencionar la figura y significación del 16 de Julio junto a Don Pedro Domingo Murillo y los Protomártires de la Independencia.

Muchos entendidos, intelectuales y hasta historiadores manifiestan que el recuerdo y el recuento de nuestra historia es fundamental para la construcción de nuestro presente y la proyección del futuro. Al analizar y conocer nuestra historia tratamos de constituir la inspiración de nuestros actos y la preservación del legado de nuestros antepasados.

Es importante recordar los sacrificios de los héroes nacionales y de los protomártires, imaginando el galopar de caballos, el retumbar de cañones, el choque de lanzas y el disparo de fusiles en el trópico, valles y altiplano, de esta manera se enardecerá nuestro espíritu patriótico.

16 de Julio: Gesta inicial de nuestra independencia

Este 16 de julio se cumplen los 203 años en los que se dieron los principios de Libertad, no solo para nuestra Patria sino para toda América. Con la gloriosa revolución de La Paz del 16 de julio de 1809, se encendió la tea libertadora llegando a convertirse en una flama poderosa e indestructible que destruyó el colonialismo. El dominio español se había adueñado de las tierras americanas por más de tres siglos, desde el descubrimiento del Nuevo Mundo el 12 de octubre de 1492, por el navegante genovés Cristóbal Colón.

La Revolución Francesa y sus proclamaciones de libertad, fraternidad e igualdad fueron los principios liberales adoptados en el siglo 18, en el Viejo Mundo. La corona española se entendía como acéfala, debido al arresto de Fernando VII en Francia que fue sustituido por José Bonaparte, hermano de Napoleón. Los anteriores fueron razones suficientes para que los habitantes de las colonias en América busquen la libertad de sus pueblos. El objetivo central era establecer gobiernos propios con soberanía y por ende libertad.

El alegato que rompe los lazos con España, es la invasión napoleónica a la Península Ibérica; pero de antes vienen otras causas, como el poder arbitrario ejercido por virreyes y capitanes generales, los abusos y desmanes de las audiencias integradas por europeos, la imposibilidad de ejercer el poder político y la administración más allá de las restringidas funciones de los ayuntamientos, las prohibiciones que afectan los cultivos y el desarrollo de manufacturas, y las discriminaciones frente a los nativos de España.

Todos estos elementos, además del vasallaje permanente y la hegemonía hispana en tierras americanas, en desmedro de criollos y mestizos, así como el despojo con violencia e iniquidad de los indios y esclavos, y la explotación de los recursos naturales, especialmente de la plata, solamente en beneficio de la Corona española, fueron suficientes para que en las universidades del Continente americano, especialmente de San Francisco Xavier en Chuquisaca, se impulse con fuerza los ideales de independencia de las colonias.

Con los anteriores antecedentes históricos, económicos y políticos surgen los hechos del 16 de Julio de 1809, considerado como el primero y por ende el más importante movimiento independentista de América a la cabeza de Don Pedro Domingo Murillo. Remitámonos de manera textual a partes de la proclama de libertad de la Junta Tuitiva, la cual decía que se había tolerado "una especie de destierro en el seno de nuestra misma patria; sometida nuestra primitiva libertad por más de tres siglos al despotismo y tiranía de un usurpador injusto, que degradándonos de la especie humana nos ha reputado por salvajes y mirado como esclavos…en estas desgraciadas colonias, adquiridas sin el menor título y conservadas con la mayor injusticia y tiranía".

La Proclama de la Junta Tuitiva, decía representar los Derechos del Pueblo, fue constituida el 24 de julio de 1809 por los revolucionarios en el Cabildo del 16 de julio, que había asumido el control de La Paz, desplazando a las autoridades españoles. Para aquella época la población paceña contaba con alrededor de 34.000 habitantes y fue testigo de una acción armada que apareció al terminar la procesión de la Virgen del Carmen.

La Junta Tuitiva, expresa la famosa Proclama de Libertad, en la que se repudia al despotismo y a la tiranía y se reivindica los derechos del hombre, "después de tres siglos de oscurantismo, en el que imperó el abuso y las tinieblas, confundiéndose la tolerancia con la estupidez, atribuida a los americanos".

Según el primario e histórico manifiesto libertario, todo tiene su principio y su fin, y así los patriotas dictaminan: "ya es tiempo, pues, de sacudir yugo tan funesto a nuestra felicidad...", "ya es tiempo de organizar un sistema nuevo de Gobierno, fundado en los intereses de nuestra Patria altamente deprimida por la política de Madrid", "Ya es tiempo, en fin, de levantar el estandarte de la Libertad en estas desgraciadas colonias, adquiridas sin el menor título y conservadas con la mayor injusticia y tiranía".

Ese fue el inicio de una lucha que se extendería por 15 largos años levantándose el importante estandarte de la libertad. La Revolución paceña de Julio es derrotada para septiembre, son detenidos y posteriormente ajusticiados el 26 de enero de 1810 los Protomártires de la Libertad Americana, convirtiéndose en modelos de actitud patriótica.

"La tea que dejo encendida nadie la podrá apagar", fue la proclama emitida a viva voz por Don Pedro Domingo Murillo, luego entregó su vida por la Libertad. Esta frase nos ha dejado el espíritu de búsqueda y de cuidado de la Libertad. Esa antorcha continúa siendo el farol que guía a los paceños en todos los tiempos, por cuanto esta tierra se convirtió en la "cuna de héroes y en la tumba de tiranos", acierto que no solamente se encuentra en ese pasado glorioso, sino en el reciente.

El Dr. Alipio Valencia Vega, en su obra “Radiografía de la Revolución Paceña de 1809”, resume el sentido de la Revolución en La Paz, mencionando que: "No obstante la derrota, la del 16 de julio de 1809 en La Paz, tiene perfiles genuinos de una verdadera y grandiosa revolución, no en la historia de La Paz solamente, ni siquiera en la de Bolivia, sino en la de América entera. Esa es la gloria de la muchedumbre paceña de 1809 y de sus egregios conductores y líderes".

¡¡¡Felicidades La Paz!!!

Un homenaje a La Paz


Viva mi La Paz

Marcos Tabera – Alterandino

Rock del Bicentenario

 

Muchos entendidos, intelectuales y hasta historiadores manifiestan que el recuerdo y el recuento de nuestra historia es fundamental para la construcción de nuestro presente y la proyección del futuro.
Con la gloriosa revolución de La Paz del 16 de julio de 1809, se encendió la tea libertadora llegando a convertirse en una flama poderosa e indestructible que destruyó el colonialismo.
"La tea que dejo encendida nadie la podrá apagar", fue la proclama emitida a viva voz por Don Pedro Domingo Murillo, luego entregó su vida por la Libertad. Esta frase nos ha dejado el espíritu de búsqueda y de cuidado de la Libertad.

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