Hoy se recuerda en el país el Día del Adulto Mayor, en conmemoración a la aprobación del Decreto Supremo 1421, del 17 de diciembre de 1948, que fijó beneficios para las personas mayores de 60 años. En Bolivia hay 675.988 personas de 60 o más años, que representan el 7 por ciento de la población del país. El 53 por ciento de los adultos mayores se halla en el nivel de pobreza.

Si bien se han dado importantes avances en el tema de la vejez y el envejecimiento y la situación de las personas adultas mayores, aun las medidas adoptadas no alcanzaron la dimensión de una política publica integral porque no se generaron canales adecuados para materializar programas orientados a disminuir la exclusión que afronta la mayoría de la población mayor de 60 anos. 

A pesar de los avances, el contexto social continua siendo difícil, aún se percibe la vejez como un tema periférico a las políticas publicas y no se ha desarrollado una cultura para el envejecimiento, todavía se mantienen estereotipos negativos que alientan problemas de exclusión social, maltrato, falta de acceso a la documentación y deficiencias en los servicios de salud, que continúan siendo los mas relevantes y afectan principalmente mujeres y adultos mayores que viven en alto riesgo y en el área rural. 

Por eso hay que ubicar las carencias y el incumplimiento de los derechos humanos de los adultos mayores como el resultado acumulativo de una practica social que hoy muestra sus consecuencias y que es imperativo superarla. De allí que el impulso del respeto y aplicación de derechos de las personas mayores no se proyecta con exclusividad hacia ellas sino que, envuelve también al conjunto de la sociedad boliviana. 

Son impostergables las tareas que debemos asumir con el conjunto de la sociedad, para lograr el desarrollo de una cultura para el envejecimiento, promoviendo acciones afirmativas a fin de identificar el tema como relevante en el contexto educativo. En este marco, la celebración del Día Nacional del Adulto Mayor, el 26 de agosto, constituye una oportunidad para que desde la gestión de Unidades Educativas, los Centros de Educación Alternativa y autoridades nacionales, departamentales y distritales de educación expresar nuestro compromiso y realizar con el conjunto de los educandos y la comunidad una profunda reflexión acerca de la vejez, el envejecimiento, la exclusión, discriminación y pobreza que afectan a la mayoría de personas mayores de 60 años en nuestro país.

Hoy 26 de agosto se celebra del DÍA DEL ANCIANO, instituido por Decreto Supremo N° 1421 de 17 de diciembre de 1948, como homenaje de reconocimiento a quienes han pasado a la llamada "tercera edad", habiendo dedicado sus mejores años, su juventud y la plenitud de su vida al servicio de la sociedad y sobre todo de su célula principal: la familia. 

En esta fecha, el año 1582, murió Santa Teresa de Jesús, religiosa que puso gran parte de su vida al servicio de los ancianos. 

En todo hogar hay un anciano, que a veces ha sido relegado al lugar de las cosas inservibles, cuando debía ocupar el sitio de honor porque se trata de nuestro padre o de nuestro abuelo, de nuestra madre o abuela que nos prodigo sus desvelos, trabajó y lo dio todo por nosotros. 

La sociedad, en reconocimiento a la ancianidad que vive con la satisfacción del deber cumplido, pero muchas veces en la amargura de la ingratitud; ha establecido los siguientes principios para su protección: 

1.
Derecho a la asistencia; protección integral por cuenta y cargo de su familia y de la sociedad, por medio de las instituciones creadas para este fin.
2. Derecho al albergue; con un mínimo de comodidades.
3. Derecho a sustento; alimentación adecuada.
4. Derecho al vestido decoroso y apropiado al clima.
5. Derecho al bienestar físico y moral; cuidado de su salud y de sus expansiones espirituales.
6. Derecho al recreo, goce de un mínimo de recreación.
7. Derecho al trabajo; cuando se halle aun capacitado.
8. Derecho al sosiego; goce de tranquilidad.
9. Derecho a la consideración, respeto, preferencia y consideración de sus semejantes.
10. Derecho a funerales; cuando fallezca desheredado a la fortuna. 

Por todo lo anterior, si tienen un anciano en casa, apliquen estos principios y estarán cumpliendo con quienes han cumplido con ustedes en su momento. 


Viceministerio de Educación Alternativa y Especial

La vejez es un estigma, según el gerontólogo social norteamericano Robert Atchley (1980), y la mayoría de las veces tal estigma es el resultado injusto de falsos estereotipos que se han ido acumulando a través de los tiempos.
En abril de 1994 la Organización Panamericana de la Salud decidió emplear el término adulto mayor para las personas mayores de 65 o más años. Esta edad ha sido tradicionalmente usada para definir el comienzo de la vejez en estudios demográficos y gerontológicos.
La educación en el adulto mayor resulta un proceso saludable y que contribuye a trabajar en base al autodesarrollo, las potencialidades, la autovaloración, el autoconocimiento, todo lo referente a la esfera cognoscitiva y afectiva, propiciando bienestar en el anciano y viéndose como una necesidad de primer orden en nuestros días.

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