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Artículo 4. NUEVA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DEL ESTADO El Estado respeta y garantiza la libertad de religión y de creencias espirituales, de acuerdo con sus cosmovisiones. El Estado es independiente de la religión.

La “libertad de culto” en la educación será: “la capacidad de unificar practicas y formas de expresión entre las distintas religiones y/o creencias cuya finalidad sea construir una mejor sociedad a través de la transferencia de valores fundamentales y principios que debe tener todo ser humano, permitiendo al educando compartir diversos cultos sin influir de manera directa en su opción de conciencia religiosa o creencia”



Concurso Internacional para mejorar la educación boliviana

Debería desaparecer la materia de religión?.... pues no… únicamente debería ser aplicada como para incorporar el análisis de esas transversales educativas religiosas que existen en todas incluyendo las creencias.



¿Debería desaparecer la materia de religión en el Sistema Educativo Plurinacional?

Analizando las diferentes culturas, religiosas y creencias naturales, observamos que basan su ideología en primera instancia, en el respeto al ser humano como tal, seguido de la naturaleza otorgada por el creador para su subsistencia…

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7 de Febrero de 2010

Religión, creencias y educación: un análisis inevitable

La libertad de culto ha sido y será posiblemente un tema de discusión en los diversos espacios de dialogo relacionado con la religión y las creencias, el habernos convertido constitucionalmente en un estado independiente de la religión, plantea un conflicto que no se encuentra justamente en que religión o creencia deberíamos profesar en forma individual, familiar o colectiva, sino más bien, en la imposición de la propia expresión de fe como individuo u organización hacia los demás.

Cuando un problema de esta naturaleza u otro cualquiera es planteado, generalmente son los intelectuales los mandados a llamar para resolver esta la situación y realizar el planteamiento más adecuado para nuestra sociedad, derivando en una serie de normativas, procedimientos, códigos u otros documentos que rijan nuestra conducta y la forma en que debemos proceder para compartir en comunidad. Es así que tenemos tantas leyes, decretos, normas y otros documentos que si bien favorecen a la mayoría (desde la perspectiva intelectual), hay que reconocer que la mayoría de nosotros y nosotras nos adecuamos a la normativa sin saber en esencia lo que dice solo por el hecho de que lo escribieron y consensuaron hombres probos y mujeres probas.

Realizando una evaluación y encuesta al respecto, hemos escuchado muchas versiones de autoridades gubernamentales, sociales, eclesiásticas y organizacionales entre otras, rescatando estas interpretaciones: “somos un estado independiente de la religión y esta debe desaparecer”, “no se puede imponer la religión ya que tenemos derechos y nadie nos puede obligar a creer en lo que no queremos”, “si el padre o madre no está de acuerdo con nuestra religión, que saque a su hijo del colegio”, “si creemos diferente, no pueden sacar a los niños ni aislarlos por su religión, eso sería discriminación”, “mi hijo no asistirá a misa, ni a ningún culto, el que lo obligue se las verá conmigo”, “voy a ir a sahumar en colegio para que conozcan mis creencias”, y así…. muchas otras más.

Estas opiniones vertidas por el ciudadano de a pie, padres y madres de familia, no es más que el resultado de esas magnas reuniones entre intelectuales que de manera histórica, técnica y filosófica han consensuado el que hacer de todos, olvidándose de un elemento muy importante dentro de toda política pública aplicada para un cambio social y trascendente, esa “visión domestica del problema” que tanto nos hace falta, olvidándonos de nuestras profesiones, cargos u otros factores que nos hagan sentir que somos más que los demás o con autoridad sobre ellos como para decidir su futuro accionar.

Desde una “visión domestica” analizamos que es la “libertad de culto” dando como resultado: que culto… “es una forma de expresión organizada y programada del ejercicio de la profesión de fe o creencia personal, individual o colectiva”; libertad “capacidad de la persona o individuo de realizar actividades en comunidad, ese ser parte de algo sin importar su condición”, es decir, que la libertad no es “hacer lo que quiera y que me respeten, o dejar que hagan lo que quieran y respetar”, sino que el concepto llega más allá de las capacidades individuales que fundamentaran la construcción de una mejor sociedad.

En concreto la “libertad de culto” en la educación será: “la capacidad de unificar practicas y formas de expresión entre las distintas religiones y/o creencias cuya finalidad sea construir una mejor sociedad a través de la transferencia de valores fundamentales y principios que debe tener todo ser humano, permitiendo al educando compartir diversos cultos sin influir de manera directa en su opción de conciencia religiosa o creencia”

Reflexionemos unos instantes sobre los factores que influyen en nosotros como padres y madres el momento de elegir una unidad educativa para la formación de nuestros hijos:

Capacidad económica, que a la larga define si nuestros hijos o hijas se educaran en colegios particulares, fiscales o de convenio. Este aspecto también influye en la definición de la proximidad de la unidad con el domicilio.

Las características educativas, donde relacionamos únicamente cuatro materias que consideramos importantes, matemáticas, lenguaje, ciencias sociales y ciencias naturales, en otros casos esta idiomas y educación física. Estos elementos y la calidad con la que se impartan es la que para nosotros y nosotras define a la unidad como un mejor colegio que favorecerá a las capacidades de mis hijos e hijas.

La infraestructura, esos espacios que más favorecer en el desarrollo de nuestros hijos, pensamos que cuanto más grande es, mejor es la educación.

La recomendación, que nos las hacen padres, amigos o nosotros mismos queriendo que nuestros hijos e hijas sean formados o formadas por tradición.

La religión o creencia, que será la base para una adecuada transferencia de valores y principios éticos y morales que regirán la vida de nuestro hijos e hijas de ahí en adelante.

Otros o posiblemente no importe mientras se forme como también puede ser definido por ser la única opción.

Este orden ha sido definido en base a los puntajes asignados y el porcentaje de preferencias que expresaron los padres y madres de familia. Cabe aclarar que en menos del 3% expresó como primer factor a la religión o creencia de su preferencia.

Ahora bien, llegamos también a las unidades educativas con una simple pregunta: “porque cree que elegiríamos como padres y madres inscribir a nuestros hijos en esta unidad educativa”, las respuestas fueron:

Porque somos una unidad de amplia trayectoria, con una infraestructura adecuada para formar a los niños y niñas, con un plantel docente que ha pasado una serie de pruebas y que se encuentran en constante formación, lo que garantiza una adecuada transferencia de conocimientos que formaran niños y niñas capaces de desenvolverse en cualquier ámbito, así como también una formación con valores éticos y morales”. (Particulares).

Por nuestra infraestructura y experiencia en educación de niños, niñas y jóvenes, tratamos de ser los mejores y formar a nuestros alumnos de la mejor forma posible con ayuda de los padres”. (Fiscales con infraestructura).

Porque es la unidad que corresponde a la zona y ponemos nuestro mejor esfuerzo y el de los padres de familia que aun en estas situaciones precarias, tratamos de darles lo mejor a los niños y niñas”. (Se darán cuenta donde).

Resumiendo… ¿Donde está la religión y/o creencia en momento de decidir donde inscribir a nuestros hijos?... Pues bien, esta se encuentra enraizada en el seno del núcleo familiar en un 74% de donde aproximadamente un 3% elige educar a sus hijos e hijas en colegios o unidades educativas que confiesan con la religión que profesan.

Analizando las diferentes culturas religiosas y creencias naturales, observamos que basan su ideología en primera instancia, en el respeto al ser humano como tal (la vida, representada en el prójimo, hermano, compañero, vecino, etc…), seguido de la naturaleza otorgada por el creador para su subsistencia…. que se resume en el respeto al hombre, la mujer y la naturaleza, cuyo producto será la procreación y la productividad que ha hecho que hoy seamos quienes somos, por así decirlo… millones.

Para que se dé fiel cumplimiento a lo que manda la naturaleza, “nacer, crecer, reproducirse y morir”, nos hemos planteado una serie de normas éticas y morales cuya principal fuente dinámica es el amor (la correspondencia de afectos), que nos permiten hoy en día construir una sociedad adecuada para nuestra sobrevivencia como seres humanos basados en la colaboración mutua.

Aplicando los conceptos anteriores a la religión, vemos que en las unidades educativas se impartieron valores y principios que coadyuvan en el desarrollo del individuo como ser social en primera instancia e instrumento de fe o creencia en segunda, lo cual determina claramente que el conflicto relacionado con la libertad de culto solo se resume a la necesidad nuclear familiar e individual de aquello en lo que queremos creer, a lo cual se adapta cualquier religión o creencia parte de nuestro entorno social.

Es así que por ejemplo, la religión católica forma individuos con valores de respeto a la vida, amor al prójimo, responsabilidad, honestidad, trabajo, agradeciendo el pan que se provee diariamente, entre otros…. lo cual vemos reflejados en todas las otras religiones y/o creencias incluyendo las cosmovisiones… entonces muchos nos preguntaremos, “porque tanto lío?”.

Pues bien, la respuesta el simple… únicamente porque hemos sido capaces de formar hombres y mujeres de bien con directrices y normativas universales que nos permitan convivir en comunidad no importando la religión o creencia que profesamos desde las unidades educativas.

Debería desaparecer la materia de religión?.... pues no… únicamente debería ser aplicada como para incorporar el análisis de esas transversales educativas religiosas que existen el todas incluyendo las creencias, que nos permitan ver que no existe mayor diferencia entre nosotros y nosotras más allá del color, pensamiento o ideología religiosa que queramos adoptar.

Posiblemente reemplazar por la materia de Ética y Moral (donde también está inmersa la religión o creencia) donde la formación religiosa se unificada entre las distintas culturas, permitiendo al individuo creer y profesar en aquello que su opción de conciencia le indique.

GUSTAVO MEJIA
Director General
ESCUELA DE PADRES
Centro de Educación, Planificación y Desarrollo Integral”

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