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| 7 de Febrero de 2010 |
Una reflexión inicial acerca de los nuevos desafíos del modelo educativo comunitario
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“Podemos empezar a comprender la realidad de la existencia humana y la necesidad de que todos los miembros de una sociedad democrática contribuyan a transformar las condiciones sociales actuales de forma que se eliminen tales sufrimientos en el presente” (Paulo Freyre, 1990).
Ramiro Gutiérrez Condori
En ocasión de inaugurar el año escolar 2010 en Tarija, el presidente Evo Morales ha señalado que los estudiantes y profesores deberían analizar y debatir la realidad social: “los profesores también tienen que enseñar a sus alumnos sobre la realidad del país, sobre la pobreza, por lo tanto siento que el profesor debería debatir con sus alumnos sobre la situación económica, social de su región para entender los problemas del país". Lo mismo ha señalado muchas veces cuando se ha referido al nuevo hombre de la Bolivia Plurinacional ¿Qué implica esto?, ¿Qué políticas culturales y educativas nos deben llevar a generar este nuevo hombre crítico y reflexivo? ¿Es necesario relacionar la política con la educación y hablar abiertamente de descolonización y liberación? ¿La intra e interculturalidad sienta las bases ideológicas y epistemológicas para facilitar la lectura de la realidad social desde las escuelas?.
Sin duda alguna que el planteamiento del Presidente boliviano es uno de los grandes desafíos que ya ha asumido el Ministerio de Educación al asumir e implementar gradualmente un modelo educativo comunitario y descolonizador, esto plantea al Estado el desafío de desarrollar conocimientos, habilidades, destrezas y valores que permitan a los docentes, estudiantes y comunidad en general, asumir una posición crítica de la realidad social y política, replantear los paradigmas y cuestionarlos para asumir otros nuevos que permitan tener una lectura cabal y real de la realidad y practicar procesos de descolonización; con esto se plantea reconstituir un “estilo de vida” denominado Vivir Bien (Suma Qamaña).
Se parte de la idea que la globalización y el “desarrollo” han empobrecido espiritualmente a las pueblos y naciones y que esto está repercutiendo no solo en el plano de los valores de la sociedad, sino también en las estructuras económicas, con serias consecuencias para la seguridad alimenticia de la mayor parte de las personas y la calidad de vida en general, la imposición de estos modelos económicos y de desarrollo, el crecimiento de la pobreza y el deterioro ecológico del planeta está generando en la población mayor conciencia y preocupación llevando a generar capacidad crítica y desarrollar nuevos paradigmas equitativos y democráticos. Esto implica que las naciones y pueblos deben restituir valores ancestrales como parte de su política educativa y cultural. En términos educativos este nuevo horizonte de vida implica un cambio de la realidad social, un cambio de las políticas educativas y culturales y un cambio de las actitudes de las personas.

En este marco el actual gobierno está desarrollando un nuevo modelo educativo comunitario que tiene como referente aspectos simbólico como la chakana o cruz cuadrada, esta simbología ha sido adaptada para explicar acciones sociales en términos de educación y forma de vida, a partir de esto se plantea como principios y acciones el ser, el saber, el hacer y el decidir; en éste modelo, el aprendizaje se representa en todos los componentes que conforman un sistema, siendo el último un principio que induce permanentemente a cuestionar el conocimiento y el estado de la sociedad. En términos de aprendizaje individual se refiere por ejemplo, a la capacidad de decidir a qué ritmo desarrollará el aprendizaje o qué religión elegirá el estudiante, mientras que en términos de aprendizaje colectivo o comunitario, se refiere a la capacidad de decidir qué tipo de valores primarán en la sociedad del presente, o porque se asumirán principios de descolonización. A partir de la revalorización y reconstitución (visión intracultural) de los saberes tradicionales y una apertura intercultural, se construirá una nueva sociedad más democrática y equitativa.
Uno de los postulados educativos del actual gobierno es generar procesos educativos y culturales dirigidos a fortalecer pedagogías descolonizadoras que rescaten y revaloricen los conocimientos locales, entendemos por descolonización en el ámbito educativo el proceso de “revalorización y fortalecimiento de las identidades locales (guaraní, quechua, aymara, uru, tapiete, weenhayek, mestiza, afro boliviana y cualquier otra unidad étnica o socio cultural del país) y el proceso de desestructuración y reestructuración de modelos mentales impuestos” (Gutiérrez, 2007). Con la descolonización se plantea romper con las relaciones de subordinación y jerarquía social para desarrollar una sociedad más democrática y equitativa basada en principios de inter e intraculturalidad, tomando como instrumentos los avances de la ciencia y la tecnología. De esta manera, la política educativa y cultural debe controlar los procesos de alienación para generar equilibrio, garantizando y difundiendo paradigmas basados en el Vivir Bien.
La necesidad de leer la realidad como parte de la lucha social, manifestada por el presidente Evo Morales, nos recuerda a Giroux, uno de los máximos exponentes de la pedagógica crítica occidental que señala que existen ciertas estructuras de poder que producen “formas de conocimiento que legitiman un tipo particular de verdad y estilo de vida” (1990: 30), este tipo de vida occidental que ha sido impuesto en el caso de Bolivia, es aún aceptada y practicada por muchas generaciones que no tienen capacidad crítica ni reflexiva, la historia lo muestra, existen sociedades que se han desarrollado en condiciones sociales asimétricas o de sumisión, lo que ha generado procesos de frustración, subestima, xenofobia, odio, ignorancia o anomia social que se traduce en una mentalidad colonizada, en procesos de dominación ideológica y alienación, aspectos que deben ser analizados críticamente con el afán de construir y generar nuevas condiciones de vida y valores.
Frente a esta realidad se señala que el proceso de transformación social se dará a partir de posturas críticas que reinterpreten la historia, al respecto Paulo Freyre señala “la historia como posibilidad significa que mañana no es algo que necesariamente va a suceder, ni es una simple repetición del día de hoy con una cara superficialmente maquilada para que pueda continuar siendo lo mismo. La comprensión de Giroux de la historia como posibilidad reconoce el incuestionable papel de la subjetividad en el proceso de construcción de conocimiento “En la medida en que yo entiendo la historia como posibilidad reconozco 1. Que la subjetividad ha de desempeñar un importante papel en el proceso de transformación. 2. Que la educación se convierte en algo relevante en la medida en que este papel de la subjetividad se ve como una tarea histórica y política necesaria” (Freyre 1990: 30).
P. Freyre es claro en señalar el rol fundamental de la educación en la interpretación y transformación de la realidad social, este proceso debe llevar a una toma de conciencia, que en términos de política educativa debe manifestarse en los fundamentos teóricos y acciones de la educación comunitaria y en el empoderamiento de las distintas sociedades que hasta hace unos años eran ignoradas y marginadas.
El logro de estos grandes objetivos sociales solo serán posibles si la sociedad y la educación asumen una posición crítica y reflexiva que posibilite erradicar actitudes y comportamientos racistas y discriminadores para asumir posiciones interculturales, el pedagogo brasilero señala al respecto: “el hecho de descubrir el error del sufrimiento pasado y la dignidad y solidaridad de la resistencia nos hace tomar conciencia de las condiciones históricas que dan lugar a tales experiencias”. Para efectos de comprender estos fenómenos sociales Giroux acuña el concepto de memoria liberadora para referirse a “la evocación histórica que alienta el recuerdo de movimientos sociales que no solo resisten sino que además trasforman en su propio interés lo que dicho concepto significa, con el fin de desarrollar solidaridades en torno a un horizonte alternativo de posibilidades humanas. Es simplemente desarrollar un mejor estilo de vida”. La transformación social y la construcción del ser social son temas que la escuela deberá analizar para que los niños/as estén conscientes del camino que recorrerán y comprendan que lo que harán mañana o sucederá mañana, no es sino, el resultado de una propia decisión individual en algunas sociedades y colectiva en otras.
Las orientaciones teóricas de P. Freyre y H. Giroux y las demandas del presidente Evo Morales nos llevan a pensar en las posibilidades y desafíos para construir un nuevo tipo de educación comunitaria que forme niños interculturales y críticos, que busquen la compresión del ser social y las causas de su transformación.
Bibliografía
FREYRE, Paulo
1990
Introducción. En: Los profesionales como intelectuales. Hacia una pedagogía crítica del aprendizaje, Paidós, Barcelona.
GIROUX, H. A.
1990
Los profesionales como intelectuales. Hacia una pedagogía crítica del aprendizaje, Temas de educación, Paidós, Barcelona.
GUTIERREZ, Ramiro
2007
A partir de la apropiación de los espacios festivos: Conceptos para entender el proceso de descolonización, Nº 17, marzo, abril de 2007, http://www.periodicopukara.com/pasados/pukara-17-articulo-del-mes.php.
MINISTERIO DE EDUCACIÓN
2009 Diseño Curricular Base, transparencias en Power Point, La Paz.